CONFERENCIA DE LEONARDO BOFF EN MONTEVIDEO

POR Agustina Marques Hechos y dichos Sin comentarios

El lunes 16 de marzo en el salón Azul de la Intendencia dio una conferencia Leonardo Boff titulada “Ecología y nuevo paradigma civilizatorio”. El auditorio estaba repleto y había una gran expectativa que se concretó en el prolongado aplauso con que se abrieron las palabras de Boff.

La conferencia fue organizado por Amerindia, red de teólogos y teólogas y cientistas sociales de América Latina y el Caribe, y el centro ecuménico de espiritualidad Emmanuel. En representación habló la Pastora Araceli Ezzati de la Iglesia Metodista del Uruguay quien se dirigió a Leonardo Boff con mucho cariño y respeto: “Compañero de vida de tantas luchas, sufrimientos, y también logros y gozos en esa caminata a lo largo y ancho de américa latina. [Leonardo Boff] Se propuso siempre restituir la dignidad humana, querer y cuidar la integridad de la creación”. A su vez abrió la conferencia el arquitecto Jorge Rucks, Subsecretario del Ministerio de Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente que celebró también la presencia de Leonardo Boff y lo consideró un referente de su generación y del ministerio que tiene la responsabilidad de llevar adelante los aspectos vinculados a la gestión del medio ambiente.

Si bien los que habían ido a escuchar a este afamado teólogo y filósofo Latinoamericano lo hicieron principalmente por el histórico Boff, el de la Teología de la Liberación, el tema que vino invitado a abordar surge como una preocupación signante en la actualidad. Desde mi perspectiva joven no viví personalmente el momento de efervescencia de Leonardo Boff, sin embargo conocía su gran influencia y su obra que me llegaba reflejada en la valoración de la generación adulta. El tema del cuidado del medio ambiente, por otro lado, la importancia de conservarlo, son problemáticas que se cruzan en mi realidad y entendía que en algún momento debía formar una opinión al respecto, interiorizarme, pero no le había dado demasiada cabida. La cuestión de la naturaleza se ha colocado con fuerza en la agenda pública, y muchas veces es tratada con liviandad. Por ello consideré que un pensador como Boff iba a darme una buena aproximación al tema, un punto de vista enraizado y profundo. No estaba equivocada.

Leonardo inició realizando una proposición interesante: “El tema propuesto me parece un tema urgente porque o respetamos la naturaleza, sus leyes, sus dinámicas  y con esto realizamos la ecología en su sentido más verdadero o entonces podemos ir al encuentro de una gran catástrofe ecológico social.” Abordó el tema de forma calma y serena, con un tono tranquilo, con ideas sólidas pero a su vez expresándose con un lenguaje sencillo, accesible. Fue enlazando el concepto de ecología, con la importancia de cambiar el paradigma civilizatorio, con nuestro vínculo con la Tierra y los otros Seres Humanos y definiendo la sustentabilidad como ética del cuidado. Reflejando reflexiones profundas, aggiornadas con elementos científicos, superando la falsa división entre ciencia y espiritualidad, ciencia y tradición, ciencia y pueblos originarios. Donde no pretendió ser sensacionalista ni dramático pero si esbozar una postura muy radical.

La ecología como ciencia de la interdependencia

Inició con un raconto de la génesis del concepto de la ecología, concepto fruto de un discípulo de Darwin, Ellen Semple, que se remonta hacia 1866. Rescató el sentido que este científico dio a la ecología hace más de un siglo y medio, que considera fundamental y el que debe tener hoy en día. La ecología, propuso este científico, a diferencia del resto de las ciencias que tienen su campo específico, debe ocuparse de las conexiones, de las distancias que guardan entre sí las partes, ya que todos los seres son interdependientes, especialmente los seres vivos que constituyen el gran conjunto del sistema de la vida y que la perpetuidad de la vida depende de esas interdependencias, esas mutualidades, de un ser ayudando al otro. Así la ecología es la ciencia de las relaciones y nada existe fuera de la relación.

 Los límites del crecimiento

A partir de los 70 cuando el presidente estadounidense Nixon pidió a muchos científicos un balance de la situación ecológica de la tierra, comenzó a constatarse que nuestro planeta está enfermo. Esta enfermedad se debe fundamentalmente al tipo de desarrollo que los últimos cuatro siglos hemos desarrollado y prolongado hasta hoy en día. Ese documento principal elaborado por estos científicos se titulaba “Los límites del crecimiento” porque ese tipo de crecimiento es dañino a la vida y puede afectar la totalidad de los ecosistemas. Es ahí cuando Boff señala que la ecología dejó la universidad, en el lugar de subdisciplina de la Biología que había adoptado, y cayó a la calle donde se transformó en un tema político, de cómo tratar la Tierra, de cómo hacer una crítica de nuestra forma de habitar el planeta. Boff hace referencia a los fundadores de este paradigma, Galileo Galilei, Bacon, Newton, y señala que realizan un quiebre en la relación del Hombre con la Tierra, ya que hasta su llegada la Tierra era siempre vista como algo vivo, como la magma mater dadora de todo lo que necesitamos. Pero la racionalidad utilitarista que llegó con la modernidad colocó a la Tierra como sin propósito intrínseco ninguno, como algo sin vida ahí, entregada a las manos de los Seres Humanos para explotarla, y sacar todos los bienes y servicios posibles. Es el inicio de la sistemática realización de ese sueño de un crecimiento ilimitado, una acumulación sin cesar de bienes materiales. Que ha creado en la cultura moderna a base de la tecno ciencia la transformación de los conocimientos en la intervención de la naturaleza.

Boff en este punto hizo una reflexión, expresando que no debe negarse todo lo positivo para la civilización humana que estos avances científicos y tecnológicos han aportado pero a su vez, ese tipo de proyecto civilizatorio ha creado también una “máquina de muerte” que puede destruir toda la Humanidad. Concluyendo que “una Tierra finita no soporta un proyecto infinito. Tenemos que cambiar.”

La necesidad de otro paradigma, de otro proyecto civilizatorio

Por lo expresado respecto al paradigma actual, Boff considera que la Humanidad tiene una responsabilidad ética de hablar sobre esto y crear una consciencia colectiva que rechace actitudes que signifiquen amenazas concretas a su “casa común” y ensayar formas alternativas de producir, de consumir, formas de habitar diferentemente el planeta. Que sean benignas, no dañinas a la vida y a la reproducción de la vida, por ello es que detecta la necesidad de otro paradigma de civilización. Y cita como termina un documento de principio de siglo XX al que hizo referencia repetidas veces en la conferencia, “La carta de la tierra”, que expresa: “Como nunca antes en la historia, tenemos que inaugurar un nuevo comienzo”. Boff señala que la consigna no demanda una reforma, demanda un nuevo comienzo, que tenga como punto de partida un sentido de interdependencia de todos con todos. Un sentido de responsabilidad colectiva pero sobre todo requiere otra mente y otro corazón. Otra mente es mirar de forma diferente la naturaleza, y otro corazón es desarrollar otra sensibilidad de cara a la vida y la Madre Tierra.

Boff comentó que había estado hablando este tema horas antes de la conferencia con el ex presidente de Uruguay José Mujica donde concluían que la forma de realizar este cambio de paradigma era empezar por uno mismo. Se necesita una “simplicidad voluntaria” y una sobriedad compartida que tenga la convicción de que podemos ser más con menos. Eso irá construyendo una economía de la suficiencia y decencia para todos y no la economía del crecimiento ilimitado. El teólogo puso al “Pepe” como ilustración de lo que explicaba, citando su idea de que “o vivimos conforme pensamos, o vamos a pensar conforme vivimos” y si vivimos formas capitalistas de consumismo terminamos por reforzar ese sistema que puede llevarnos a una situación dramática. No es posible para un individuo cambiar todo el mundo pero sí puede cambiar esa parte del mundo que es él mismo. Hacer las “revoluciones moleculares”, en palabras de Guattari, desde cada uno empezar a actuar diferente, consumir diferente, pensar diferente, y principalmente mirar la realidad de forma diferente y sentirla de otra forma. Leonardo afirmó que este nuevo paradigma tiene elementos de la más vieja tradición de la humanidad y a la vez vienen de la ciencia de la Tierra que es la cosmología astrofísica, de la llamada nueva biología que ha hecho grandes contribuciones a la idea de que deben propiciarse formas diferentes de vivir, de consumir, de repartir los bienes.

Tener la mirada de los astronautas

La mirada de los astronautas refiere a la respuesta que dio Isaac Asimov a la pregunta de cuál era el legado luego de 25 años de los viajes espaciales alrededor de la Tierra. Asimov escribió un artículo, a juicio de Boff muy impactante, donde consideraba que había dos aspectos que conformaban el legado fundamental de los viajes espaciales. En primer lugar, mirando la tierra desde fuera de la misma el individuo adquiere una “conciencia planetaria”. Donde la referencia ya no es mi país, mi ciudad sino el planeta como un todo, como casa común. En segundo lugar, mirando desde fuera, Tierra y Humanidad forman una única entidad, no puede observarse la Tierra por un lado y la Humanidad por otra.

Boff tomó seguidamente una frase de Atahualpa Yupanqui que expresa “El Ser Humano es la tierra que anda”. Por tanto, continúa, el Ser Humano es la porción de la tierra que en su proceso de evolución se ha complejizado tanto que emergió e irrumpió en la conciencia. “Somos tierra, por eso Hombres viene de Humus, tierra buena, tierra fértil. Hay unidad profunda entre Tierra y Humanidad. Estamos profundamente vinculados, no es como el viejo paradigma que consideraba a la naturaleza, a la Tierra como algo afuera. La naturaleza está aquí y formamos una entidad única. Lazos nos envuelven por todas las partes haciendo que todo esté interconectado constituyendo ese gran sistema Tierra y ese sistema vida. Entender que la tierra es algo vivo se relaciona con la más antigua tradición de la humanidad de nuestros andinos que llaman la tierra como pachamama y otros pueblos que llaman a la tierra como magna matter, la gran madre. No como algo inerte, a disposición del ser humano. Boff expresa que la tierra es Vida, es “madre” también para la ciencia más avanzada. El congreso de científicos de 2002 en La Haya, un grupo precedido Lovelock, presentó la teoría Gaia, que visualiza a la Tierra como un sistema autorregulado, que considera a la Tierra como vida.

El reto, anunció el teólogo, es como pasar de una sociedad industrialista, consumista, que continuamente interviene en la naturaleza creando desequilibrios, devastando ecosistemas, contaminando agua, envenenando suelos; cómo pasar de ese paradigma a uno de sustentación de toda vida, a una cultura biocentrada. Donde el centro no es la riqueza material, el centro es la vida de la Tierra y todo lo demás, la economía, la cultura, otras formas de organización  humana está al servicio de esa vida. Ahí podemos tener una vida más equilibrada, porque la vida es sagrada y exige respeto, un sentido de protección, de cuidado, sin el cual la vida no florece y no se desarrolla. No podemos renunciar a la producción, ni a las tecnologías nuevas pero hay que asimilarlas dentro de una perspectiva que somete a esas tecnologías que antes eran de dominación para tecnologías de fortalecimiento de la capacidad de producción de la Tierra misma, dentro de sus propios límites.


Sustentabilidad y la ética del cuidado

Otra categoría fundamental que considera Leonardo es la de sustentabilidad y también es una de las más manipuladas hoy. Sustentabilidad es sencillamente todo lo que se ordena y permite la manutención de todos los seres en su existencia y reproducción. Por tanto vivimos hoy en una sociedad que es absolutamente insostenible. Sustentabilidad, ese cuidado para que se creen las condiciones para que todos los seres vivos puedan persistir y reproducirse. A nivel de las sociedades que se organicen de tal manera que no haya excluidos. Que todos puedan participar de los bienes de la naturaleza, que puedan tener lo mínimo suficiente y decente para poder vivir.

Boff considera que la sustentabilidad no puede ser garantizada si no desarrollamos una ética del cuidado. El cuidado es la precondición que debe existir para exista la emergencia, la irrupción de algún ser. El cuidado es el anticipador de nuestras acciones, para que ellas sean buenas y no destructivas, de la vida y de la Tierra. Cita a Heidegger con su idea de “todos nosotros somos hijos e hijas del cuidado” ya que si nuestros mayores no hubiesen tenido infinito cuidado para cada uno que nacimos no sabríamos como abandonar la cuna y buscar el alimento para vivir, en pocas horas moriríamos todos. Ese cuidado que comienza en el inicio, sigue a lo largo de la vida, ya que todo lo que amamos cuidamos y todo lo que cuidamos amamos. El paradigma viejo, tradicional de la modernidad es la dominación, la competencia, la conquista, el ir más y más con el puño cerrado, sometiendo a la tierra, a los pueblos indígenas. El nuevo paradigma del que habló Leonardo Boff es el de la mano extendida, es la caricia esencial, los dedos que se entrelazan para crear fuerza y así crear una sinergia de todos para salvar lo que está amenazado. La ética del cuidado conduce a esa actitud respetuosa, amorosa de cara a la realidad y no agresiva o destructiva como quien está por encima de la realidad. El cuidado nos hace estar junto a la realidad a los pies de los seres, no dominándolos, sino conviviendo con ellos, manteniendo lazos de interdependencia, cuidándolos.

Agregó que cuando hablamos de ética de cuidado de la Tierra se presupone que aceptemos que todos los seres tienen un valor intrínseco, no solamente porque tienen un fin en el uso humano. Sino que valen por sí mismos y la Humanidad superará así todo antropocentrismo. Ser humano es estar junto con los demás seres con la misión de cuidar de ellos.

Terminó su exposición recordando que era teólogo y haciendo una referencia a las escrituras judeocristianas, del libro de la Sabiduría capítulo 11 versículo 24, como conclusión de su discurso: “Señor, tú creaste todas las cosas, tú amas todas las cosas que creaste y no odias a ninguna de ellas, tú las amas porque tú eres el apasionado soberano amante de la vida”. Concluyó Boff expresando: “Por tanto creo que un cristiano tiene que testimoniar a un Dios que es vida, principio de vida que optó por aquellos que menos vida tienen que son los pobres, ese Dios no va a permitir que nuestra vida sea amenazada de forma definitiva, que nos haga desaparecer de la faz de la Tierra, porque es triunfo de la vida, el triunfo del universo configura el designio del creador y el propósito de la entera creación”.