De manuscritos milenarios, de Tombuctú, del yidahismo. De historias que no conocemos

POR Magdalena Martínez Leyendo y webeando Sin comentarios

Alguien se encontró con este libro de casualidad. Después de leerlo me lo compartió. Y yo al
leerlo sentí que descubrí un mundo que desconocía. Porque no se trata de una ficción ni de
una historia novela. Es el relato real de una odisea, escrita por alguien que se mete en el
terreno y que se encuentra mano a mano con los protagonistas. Una historia de un pueblo que
sufre, de un patrimonio en riesgo y de un final, esta vez, feliz.
Joshua Hammer, periodista del The New York Times, escribe la historia de recuperación y
salvación de manuscritos de Tombuctú (al norte de Mali, en el continente africano) de mil años
de antigüedad. 370.000 manuscritos entre los cuales hay tratados científicos, matemáticos,
filosóficos, poemas, devocionarios y muchos más. Todos recogiendo saberes milenarios de la
erudición árabe. Es así que Los contrabandistas de libros y la epopeya para salvar los
manuscritos de Tombuctú, desde sus primeras páginas nos enseña algo: la ciencia, la filosofía,
los grandes descubrimientos, la literatura, no es un aporte occidental al mundo. En Tombuctú,
cerca del río Niger y el desierto del Sahara, se escondían cientos de miles de manuscritos con
un saber milenario, muchas veces anterior al de los occidentales. Ya lo sabemos, pero que nos
quede grabado: nosotros tenemos una versión occidental de la historia. Estos libros nos
acercan otra mirada.
Pero el objetivo de Hammer no es enseñarnos esto, sino dar cuenta de la odisea de
Abdelkader Haidara y muchos colaboradores para recuperar los manuscritos y salvarlos de la
barbarie. La primera tarea de Haidara fue en los años 80, recorriendo miles y miles de
kilómetros, yendo casa por casa de Tombuctú y alrededores, para que la gente le confiara los
manuscritos que tenían celosamente guardados en sus casas. A esta tarea que llevó años
Haidara dedicó gran parte de su vida. Gracias a su minucioso trabajo y al aporte en dinero de
algunas fundaciones extranjeras, y muchos colaboradores, se conformaron varias bibliotecas
en Tombuctú en las que se conservaban y se exhibían los manuscritos. La misión estaba
cumplida: los manuscritos se encontraban en lugares donde se podían conservar y el saber que
contenían podía compartirse y expandirse al mundo.
Pero ya en siglo XXI fanáticos amenazaban con hacerse de pueblos y ciudades de Mali para
crear su Estado Islámico. Finalmente, en 2012, el norte de Mali, y en particular Tombuctú, es
tomada por grupos de Al Qaeda del Magreb Islámico, compuestos por yidahistas, tuaregs
laicos y otros fanáticos que querían imponer su versión del Islam. Aumentan las censuras para
las mujeres, no se puede escuchar más que versículos del Corán, no se consume alcohol, todas
las conductas están controladas y cualquier falta es duramente castigada: mutilaciones,
humillaciones, muertes. Y en medio del horror allí estaban los manuscritos de Tombuctú.
Haidara sabía que tenía que salvarlos.
Emprendimientos de todo tipo van tomando forma para salvar los milenarios manuscritos.
Primero sacarlos de las bibliotecas y ponerlos a salvo en casas de conocidos. Posteriormente,
trasladarlos a Bamako (la capital de Mali) por carreteras intervenidas por las fuerzas yihadistas
que tomaron Mali y por tanto con controles difíciles de sortear. También a través del río Níger,
nada fácil de navegar. Fueron muchos viajes, muchos colaboradores, muchísimos riesgos. Pero
la convicción del valor de esos manuscritos fueron para Haidara y muchos más la fuerza que
los movió a emprender semejante odisea. Gracias a ellos hoy viven 370.000 manuscritos de
altísimo valor. Un valor que no siempre somos capaces de reconocer y dimensionar. En ellos
hay historia, hay cultura, hay saberes, hay valores. Son patrimonio de la humanidad.
Los contrabandistas de libros y la epopeya para salvar los manuscritos de Tombuctú nos ofrece
una crónica de la historia de los manuscritos, pero también del fanatismo islámico de quienes
quieren imponer su visión del Islam, que no es la de la mayoría pero quizás la que más nos
llega hoy. Otra historia que nos llega empañada y que este libro puede ayudarnos a
desempañar, al menos en parte. En definitiva, un libro para dejarnos romper ideas
preconcebidas y maravillarnos por la audacia de hombres y mujeres en el rescate de esos
manuscritos, así como sufrir con ellos los dolores de un pueblo destrozado, de los que todavía
hay muchos.

 

 

 

 

 

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