EL NACIMIENTO, PROCESO Y CONCRECIÓN EN LA AGENDA DE UNA DEMANDA SOCIAL

POR Margarita Percovich
Integrante de la Red Pro-cuidados
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La política gubernamental orientada a un sistema nacional de cuidados tiene una larga historia detrás. Historia que surge en la sociedad civil, específicamente en los movimientos de mujeres. Mujeres que ponen sobre la agenda pública la desigualdad de género frente a las oportunidades laborales y la atención del cuidado. De esta historia nos habla Margarita Percovich en este artículo.

El origen en los movimientos de mujeres

En el año 1983 las mujeres que habían militado en los distintos partidos políticos uruguayos y las sindicalistas comienzan a justarse para intentar manifestaciones conjuntas reclamando la restitución de las instituciones democráticas. Gracias a las obreras textiles, su local sindical, que no había sido cerrado, sirve de sede para estas convocatorias en las que se imaginaban distintas formas de apoyar las más tradicionales realizadas por los hombres.

Es allí, en esas reuniones y debates para definir formas de movilización y consignas, que aparecen las investigadoras del GRECMU (Grupo de Estudios de la Condición de la Mujer Uruguaya) que en plena dictadura, como tantos otros centros de estudio, fueron refugio de nuestros universitarios y universitarias. Instigadas por la socióloga brasilera Susana Prates, estas investigadoras comenzaron a estudiar cómo se procesaban las formas de discriminación hacia las mujeres en el Uruguay. Estas estupendas y dedicadas mujeres (Silvia Rodríguez Villamil, Graciela Sapriza y Nea Filgueiras) revolucionaron nuestras cabezas de militantes sociales y políticas, haciéndonos notar que los cambios sociales no pasaban solo por la redistribución económica y la lucha de clases sino por un cambio cultural que construyera una sociedad de iguales en derechos y oportunidades.

El debate sobre este punto dividió aguas con quienes consideraban un snobismo del primer mundo hablar de los derechos de las mujeres en un país laico y de sentido igualitarista como creíamos al Uruguay. Obviamente se puso en discusión que se interpretara la cuestión cultural sobre las formas de subordinación entre los hombres y mujeres y el uso del poder en todos los niveles de la sociedad como los temas de la lucha por la redistribución económica.

Fue el renacimiento de un movimiento de mujeres el que comenzó a poner en la agenda política y social las distintas formas de desigualdad que surgían no solo de las diferencias sociales sino de la cultura patriarcal en la que se reconoce el predominio del varón sobre la mujer. Los análisis de las académicas sobre estos temas fueron fundamentales para la formación de un importante número de mujeres muy activas en distintos ámbitos políticos y sociales, que comenzaron a reivindicar a las históricas feministas uruguayas que habían dado batallas muchas décadas antes y habían abierto espacios para la participación universitaria o institucional en gran soledad.

Cuando el país encara el proceso de recuperación democrática intentando consensuar propuestas comunes para el futuro país que surgiera de las elecciones de 1984, las mujeres que se habían juntado para aquellas marchas y movilizaciones (y que ya tenían en su seno alguna nueva organización que se definía “por los derechos de las mujeres”) solicitaron también presentar sus propuestas para mejorar la calidad de vida de las uruguayas. Este proceso muy interesante de la vida del Uruguay se llamó la Concertación Democrática y por supuesto, tenía a su frente a los líderes de los partidos políticos vigentes en el momento y que aspiraban a ocupar las institucionalidades.

El pedido de las mujeres organizadas no fue de interés para los dirigentes masculinos por entender que no eran relevantes los temas para el Uruguay, ese Uruguay tan igualitario según el imaginario político y social. Sin embargo, aquellas mujeres que habían sostenido la llamita de la democracia con fiereza y dignidad en sus casas, trasladándola a sus hijos, muchas veces con maridos presos o amigas, hermanas e hijas presas, con familiares exilados, con muchos y muchas desaparecidos/as, no fueron fáciles de doblegar. Se juntaron igual, blancas, coloradas, frenteamplistas, cívicas, independientes, sindicalistas, académicas, periodistas, y comenzaron a realizar un diagnóstico de la situación de las mujeres uruguayas en 1984 e hicieron sus propuestas para realizar acciones que mejoraran su condición en el próximo gobierno. Los documentos emanados de la Concertación de Mujeres fueron entregados a los líderes políticos para que quien asumiera el gobierno incorporara sus propuestas.

El cuidado en manos de las mujeres

En esos primeros documentos, en ese primer diagnóstico, ya surge la reivindicación de las tareas no remuneradas que las mujeres realizan al interior de las familias y que son en beneficio de todos los ciudadanos adultos que conforman la fuerza de trabajo, que brindan bienestar a los enfermos, adultos mayores o a aquellos que no se pueden valer por sí mismos, que preparan a los futuros ciudadanos del país y que, por lo tanto, deberían ser responsabilidad de toda la sociedad.

En los años posteriores, las investigadoras y las organizaciones de mujeres que fueron surgiendo enriquecieron los diagnósticos analizando los cambios sociales que se habían producido en el Uruguay en las décadas anteriores: ingreso masivo de las mujeres y jóvenes al mercado laboral para complementar ingresos, con grandes grados de informalidad y por lo tanto sin coberturas sociales, realojos de las familias abandonando casas o barrios donde tenían las redes de contención sociales y disminución de los tamaños y calidad de las viviendas, disminución de las edades de comienzo de las relaciones sexuales y aumento de los embarazos adolescentes, constante aumento de la tasa de envejecimiento de los uruguayos y especialmente de las uruguayas, no definición de políticas estatales de salud mental ni de las consecuencias de las adicciones, falta de servicios de atención a los niños y niñas, especialmente los más chicos. Las mujeres que acceden a cargos institucionales dan cabida al estudio y propuestas para algunas de estas demandas; y aquellas que establecían la necesidad de convertir en diagnósticos claros y en políticas públicas la atención de estos temas comienzan a encontrar espacios para llamar la atención de las sucesivas administraciones de gobierno.

En 1988 la CFEPA-CELADE comienza a llamar la atención sobre las formas de relevar datos y los demógrafos y demógrafas uruguayas empiezan a estudiar y a relacionarse con las organizaciones de la sociedad civil y los y las políticas que eran sensibles a los temas que expresaban una sociedad en cambio. La dra. Clara Fassler impulsó desde 1990 estos temas y encontró eco en algunas políticas que dieron cabida para la conexión con el Instituto Nacional de Estadística para realizar módulos que introdujeran preguntas referentes a la composición del hogar, roles de sus integrantes sexo, raza, discapacidad, etc.

Investigaciones y documentos que dan cuenta de la problemática

La creación de organizaciones de la sociedad civil especializadas en estos temas referentes a los cambios en las familias y el rol de las mujeres en ellas (la Red de Género y Familia, la Red de Salud de las Mujeres), las académicas que se dedicaron a investigar el uso del tiempo de los hombres y de las mujeres en el país, el impulso para realizar estudios en profundidad para la participación en la Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo, el Primer Censo de Guarderías Privadas en Montevideo, resultan una revolución tranquila pero que conmueve la tranquilidad con que los temas demográficos y las necesidades de la población uruguaya se habían venido encarando.

A continuación cito algunos de los documentos publicados en el año 1994, año de la Conferencia de Población y Desarrollo y Año de la Familia según las Naciones Unidas. Son estudios y presentaciones acompañadas por el movimiento de mujeres y especialmente por las investigadoras y técnicas que integraban y apoyaban a la Red de Género y Familia: “Investigación sobre la familia en el Uruguay de la Comisión Organizadora del Primer Congreso Nacional de Familia”; “Qué mujeres, qué hombres, qué familia, una mirada al siglo XXI” de varios investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales; “Estructuras familiares en el Uruguay”, Facultad de Ciencias Sociales; “Mapas atlas socio-demográfico del Uruguay”, Facultad de Ciencias Sociales; “Seminario internacional sobre cambios de socio-culturales, mujer y familia”, FEMSUR; “Desafíos de atención de la salud en una realidad familiar compleja”, Red Genero y Familia; “Preguntas para el censo general”, CELADE; “Reconocimiento de la pluralidad de arreglos familiares en el Uruguay”, Coordinación uruguaya para el año de las Familias; y “Seminario para la sensibilización para la incorporación de la dimensión de género en las estadísticas nacionales”, INE.

En el año 1996 la Red de Género y Familia organiza el seminario “Género, familia y políticas sociales”. En 1997 el Instituto de la Familia y la Mujer realiza el “Seminario sobre la feminización del envejecimiento”. En el año 2001 UNICEF realiza la Primera Encuesta sobre situaciones familiares y desempeños sociales de las mujeres en Montevideo. En 2003 las investigadoras Aguirre y Batthyany realizan la primera encuesta del uso del tiempo y trabajo no remunerado en Montevideo y Área Metropolitana. En 2004 se sigue trabajando sobre los distintos tipos de cuidados que se brindan desde las familias y aparece un estudio sobre la situación de las colonias siquiátricas y el Hospital Vilardebó realizado por especialistas de las organizaciones sociales. Y aparece un interesante estudio de la OIT: “Cuidado infantil y trabajo, ¿un desafío únicamente femenino?”.

Del año 2005 en adelante  se multiplican y se afinan las investigaciones y las propuestas para acceder a datos que permitan delinear políticas públicas que atiendan las problemáticas planteadas para las familias y dentro de ellas para las mujeres. En 2006 se presentan algunas de estas investigaciones, entre ellas el “Primer borrador sobre situación de género y salud en el Uruguay”, de varias investigadoras que integran la Red de Genero y Familia y que presentan estos estudios para el Ministerio de Salud Pública con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud. Otras investigadoras presenta con el apoyo de CEPAL “Escenarios futuros en políticas de vejez en Uruguay: continuidad y rupturas”. En 2007 la Red Género y Familia organiza varias mesas de diálogo que se traducen en publicaciones: “Políticas de Inclusión Social: análisis y propuestas”, “Políticas de educación, análisis y propuestas”, “Desigualdades de género y pobreza: uso del tiempo y trabajo no remunerado” de la Facultad Ciencias Sociales, y “Trabajos, tiempos y desigualdades de género” de la Universidad de la República.

Largo camino que llega al Sistema Nacional de Cuidados

Es a partir de 2008 que el tema de los cuidados entra formalmente a la agenda pública en el marco del debate sobre una nueva matriz de protección social. Lo hace después de esta larga batalla de visibilización que incluye a las organizaciones sociales de mujeres y a las académicas, batalla a la que siempre se plegaron las mujeres trabajadoras organizadas reclamando apoyos desde el Estado y los privados para el reparto de estas cargas horarias que compiten con sus horas remuneradas. Fueron las mujeres de las organizaciones sociales, las investigadoras y las mujeres con responsabilidades institucionales que lo lograron. Pero esa es otra historia.