EL SISTEMA NACIONAL INTEGRADO DE CUIDADOS
Una mirada desde la sociedad civil

POR María Bonino y Margarita Dabezies
Integrantes de la Red Pro Sistema Nacional de Cuidados
Centrales Sin comentarios

Antecedentes

No es casual que las propuestas de creación de políticas de cuidado hayan surgido en nuestro país desde organizaciones de mujeres.  Dos grandes hechos sociales han contribuido al llamado “déficit de cuidados” o “crisis de los cuidados”.  Estos son, por un lado, los cambios demográficos tanto el envejecimiento de la población (y dentro de éste el envejecimiento del envejecimiento) como los cambios en la composición de las familias, aumentando las familias nucleares o monoparentales.  Por otro lado el incremento sostenido de la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo.

Existe por tanto un aumento de la demanda de cuidados y un descenso en la oferta de los mismos ya que hasta ahora habían sido las mujeres dentro de las familias quienes se hacían cargo de cubrir las necesidades de cuidado de las poblaciones dependientes. Fundamentalmente hablamos de los niños pequeños, las personas con diferentes discapacidades y los adultos mayores dependientes.

El resultado de este “déficit” ha significado o bien un descenso en la calidad de los cuidados que deben recibir las personas dependientes o bien una sobre carga muy grande para las mujeres que agregan así otra jornada a su jornada laboral o no tienen tiempos personales para su desarrollo. Las encuestas nacionales sobre el uso del tiempo han demostrado la gran diferencia existente entre varones y mujeres en las horas dedicadas a tareas no remuneradas al interior de los hogares.

A partir del año 2008 algunas organizaciones de mujeres comenzaron a estudiar esta problemática y organizar actividades con actores sociales y políticos interesados en la misma de manera de introducir la necesidad de pensar en las políticas de cuidado como un problema que atañe a toda la sociedad[1]. Si recibir cuidados es un derecho de todas las personas, el Estado debe ser garante de dicho derecho. Se avanza así en la necesidad de un sistema que coadyuve a atender estos problemas desde una perspectiva de equidad y corresponsabilidad entre varones y mujeres y entre el Estado, las familias y el mercado.

En 2009 todos los partidos políticos incorporan esta demanda en sus plataformas electorales y en 2010 el actual gobierno se compromete a instrumentar este sistema. Se crea así un Grupo de Trabajo Interministerial para elaborar dicho sistema integrado por diversos ministerios y organismos públicos bajo la coordinación del MIDES a través de la Dirección de Políticas Sociales.

Este grupo convocó en 2011 a un amplio debate con participación de instituciones públicas y privadas y actores sociales que se organizó en torno a las tres poblaciones priorizadas: primera infancia, adultos mayores y personas con discapacidades. El Consejo Nacional de Políticas Sociales recogió en un documento los aportes de dicho debate y elaboró una Propuesta para la Construcción del Sistema Nacional de Cuidados que fue aprobada por el Gabinete Social. En julio de 2013 representantes de dicho grupo de trabajo realizaron una rendición de cuentas a las organizaciones sociales y a la población en general sobre los avances en la implementación de dicho Sistema.

Desde entonces el MIDES ha realizado diversos estudios que avanzan en la conceptualización de lo que sería un Sistema de Cuidados, en diagnósticos de necesidades de cuidados, en relevamiento de instituciones que brindan éstos, en la construcción del “índice baremos de dependencia”, en la formulación de las características de la capacitación que requerirían los y las cuidadores. Sin embargo, fue escaso en estos años el desarrollo de nuevas políticas. Cabe mencionar la ley de maternidad y paternidad que aumenta las licencias, el aumento en cobertura horaria de algunos CAIF, el comienzo de implementación de un programa de asistentes domiciliarios para personas dependientes.

El gobierno que asume en 2015 lo hace con un fuerte compromiso de implementar el Sistema de Cuidados. Una primera medida ha sido el envío al Parlamento de una ley que le dé un marco jurídico al mismo. Por otra parte el MIDES ha creado una Secretaría específica para llevar adelante el Sistema con subcomisiones para las distintas poblaciones que atendería el sistema más una comisión que encare el tema complejo de los y las cuidadoras, su capacitación, su status laboral, etc. El Sistema no solamente debe generar servicios para las poblaciones que lo requieran sino también debe reglamentar y controlar la calidad de los servicios privados de cuidado ya existentes.

La Red Pro Sistema Nacional de Cuidados

A partir de la Rendición de Cuentas que realizó el MIDES en 2014, un grupo de organizaciones de la sociedad civil participantes resolvieron constituirse en Red con el objetivo de promover la existencia de dicho Sistema así como monitorear los avances y señalar los desafíos en la implementación del mismo.

La Red está compuesta por 23 organizaciones dentro de las que se encuentran organizaciones de personas de tercera edad, de personas o de familiares de personas con discapacidades, de organizaciones que trabajan con niños y adolescentes, de cooperativas de cuidadoras, de instituciones de investigación (universitarias y privadas), de organizaciones de mujeres y de personas integradas a título personal.[2]

Sus principales actividades han sido la elaboración de propuestas y la presentación de las mismas en diferentes foros con actores políticos y sociales, actividades de sensibilización sobre el derecho al cuidado realizadas también a diferentes niveles, y actividades de cabildeo ante autoridades a fin de monitorear las acciones realizadas.  De hecho la Red se ha transformado en un destacado interlocutor de la sociedad civil sobre la temática ya que engloba las inquietudes de las cuatro poblaciones que contempla el sistema (primera infancia, discapacidad, adultos mayores y cuidadores).

Breve síntesis de los aportes de la Red al Sistema

Transcribimos a continuación los principios fundamentales que consideramos debe tener el Sistema y que hemos hecho llegar a las nuevas autoridades.

  • Universalidad

Consideramos que la universalidad de las prestaciones sin tener en cuenta los ingresos y la severidad de la dependencia, aunque progresiva, debe estar contemplada desde los inicios de estas políticas.

Perspectiva de género

Observamos una postergación de la perspectiva de género y por tanto la noción de corresponsabilidad que acompaña la propuesta del Sistema no contempla mecanismos ni suficientes avances que permitan cerrar la actual brecha en uso del tiempo y el cuidado entre hombres y mujeres.

  • Relación oferta/demanda

Dado que el cuidado no es percibido aún por las familias como un derecho,  consideramos sustantivo incorporar a la sociedad civil organizada desde el diseño de esta política pública, para responder a las necesidades sentidas por la población objetivo. Asimismo, para una mejor apropiación de derechos y deberes por parte de la población, deben ser instrumentadas campañas de divulgación.

  • Recursos humanos

La formación/capacitación inicial y continua de quienes trabajarán en el cuidado requiere definir una currícula mínima común, una jerarquización de la tarea de cuidado a través de la creación de la categoría laboral y acuerdos salariales que garanticen justas remuneraciones. De lo contrario es previsible que no se cuente con los recursos humanos necesarios para cubrir las necesidades que demanda el sistema.

  • Institucionalidad

El MIDES -organismo que tiene la rectoría legal para la coordinación de las políticas sociales- debe dotarse de un ámbito para la elaboración de un  Plan Estratégico que diseñe el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, que deberá integrar a todas las instituciones que responden a las políticas sectoriales, a los efectos de delimitar el rol de cada una en lo referente a cuidados.

  • Financiamiento

La presupuestación de esta política es urgente en la medida en que constituye el mejor indicador de la voluntad política de su concreción. Para ello, también resulta imprescindible tomar decisiones acerca de una forma de financiación que garantice su universalidad tanto como la equidad.

  • Participación de la sociedad civil organizada

Las organizaciones que integramos la Red Pro Cuidados, recogemos  las demandas de cada una de las poblaciones que incluye el sistema (personas con discapacidad, niñez y adolescencia, población adulta mayor y los y las cuidadoras organizadas) constituyendo un proceso de reconocimiento y aprendizaje mutuo. Esta experiencia  nos confirma en la necesidad de integrar a las organizaciones de la sociedad civil a los mecanismos de consulta y seguimiento de la política. Asimismo, consideramos que el objetivo de valorar el trabajo no remunerado de las mujeres en la tarea de cuidados y su aporte al bienestar social y a un desarrollo sustentable, no debe perderse en el diseño de la política pública.

En resumen

En esta nueva etapa política del país, solicitamos la profundización del proceso de definición e implementación del Sistema Nacional Integrado de Cuidados sobre la base de los principios establecidos en el documento aprobado institucionalmente  que garantiza el ejercicio de  los derechos de las mujeres como cuidadoras y de las personas que son objeto de su cuidado.

Las consecuencias del retraso en este deber de la sociedad uruguaya, trae derivaciones económicas, sociales, de seguridad, políticas y de déficit democrático.

[1] Importa señalar que estos temas ya venían siendo promovidos desde las agencias de las Naciones Unidas así como países europeos.

[2] Por más información sobre la Red Pro Sistema Nacional de Cuidados dirigirse a www.facebook.com/redcuidados o a redcuidados2014@gmail.com