IGLESIA: NECESARIA CONFIANZA PARA ESTE 2015 DESAFIANTE

POR José Piña Centrales Sin comentarios

¿Cómo podemos evangelizar hoy? Llegó el momento de abandonar angustias, culpas ajenas y replantearnos esta pregunta, para asumir respuestas activas.

En este año de sorpresas y desafíos  contamos con algunos  elementos importantes:  la nueva estructura diocesana, la designación de Sturla como cardenal, los encuentros de la CEBs y las repercusiones de Evangelii Gaudium.

Un año con esperanza

La comunidad católica uruguaya está invitada a vivir estos primeros momentos del año 2015 con asombro y con esperanza.

La primera situación que surgía como consecuencia de la llegada de Monseñor Daniel Sturla, en el pasado marzo, era que a partir del 2015 se implantaba la nueva estructura pastoral cuyo objetivo general establece que busca: “lograr una organización pastoral de la Arquidiócesis que promueva en todos sus sectores una mayor vitalidad, una capacidad de discernimiento y una real eficacia en las tareas respectivas”.

Flexibilidad, coherencia y respuesta a necesidades

Pero además dentro de sus objetivos específicos hay cuatro imágenes muy importantes: estructuras flexibles, menos burocráticas, coherente y que respondan a las necesidades de los destinatarios

Otro objetivo es estimular la vida comunitaria, a través de las parroquias, de las Cebs, y Pequeñas Comunidades y de movimientos y asociaciones.

Por último un cuarto objetivo señalado es  dinamizar la estructura, para que vaya reformulándose a sí misma en el tiempo.

Y vivir y hacer posible estos objetivos, queda en manos de los cristianos, somos nosotros quienes tenemos que lograr que estos objetivos se hagan vida en  nuestras comunidades,  jugarnos plenamente por instalarlos y afirmarlos en ellas, e irradiarlos a los demás.

La nueva coordinación zonal

En paralelo las viejas diez zonas pastorales fueron reintegradas en cuatro zonas. Una experiencia “ad experimentum” que a nivel Territorial busca dar una mayor dinámica a la estructura parroquial y de las zonas, que, tenemos que reconocer, habían perdido el impulso y la creatividad en los últimos años.

La vitalidad para revitalizarlas, también depende de nosotros, descubrir los elementos positivos que encierran y potenciarlos y dejar de lados aquellos instrumentos que no son viables.

 Una novedad que llega al comenzar el año

Al comienzo del 2015 fuimos impactados por la designación de Monseñor Sturla como cardenal de la Iglesia, un hecho que en la Iglesia uruguaya se había dado solamente en diciembre del año 1958, cuando el Arzobispo Barbieri fuera designado cardenal por Juan XXIII. El cardenal, por razones de enfermedad  dejó de conducir la Arquidiócesis a mitad de la década del 60 y falleció en el año 1979.

Lo sucedido el 4 de enero de este año, previo al rezo del Ángelus, cuando Francisco pronuncia el nombre del Arzobispo Sturla como cardenal designado. Podían esperarlo pocas personas, pero en la población uruguaya y en los católicos de Montevideo, este anuncio de la designación de Monseñor Sturla como cardenal de la Iglesia, fue una sorpresa, pero de inmediato se transformó en alegría por el signo que representaba este hecho, para nuestra Iglesia.

Las Cebs, en sus experiencias de encuentros anunciadas

Un tercer elemento que marca a nuestras comunidades es la confirmación del próximo Encuentro Nacional de Cebs que permitirá el reencuentro de todos los integrantes de la Cebs de Uruguay en Tacuarembó en el mes de octubre, en unión a los 25 años episcopales de Mons. Bonino. Será la posibilidad de volver a estar juntos e intercambiar experiencias para muchos agentes pastorales y miembros de las Cebs desde el último y lejano Encuentro realizado en la ciudad de Treinta y Tres en el 2003.

Y para nuestro Montevideo, tendrá en setiembre, como movido de preparación del XI encuentro  anual consecutivo, que año a año hemos logrado llevar adelante desde las mismas bases y que ésta vez tendrá como sede la zona del Cerro de Montevideo, en el local de la Parroquia de San Rafael.

La propuesta de  Evangelii Gaudiun

Nosotros también soñamos, en unión al Sumo Pontífice, en Evangelii Gaudium, por una  opción misionera capaz de transformarlo todo,  para que las costumbres, los estilos, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización de nuestros barrios.

El futuro debe ser nuestro y de nuestra gente

Las grandes líneas de trabajo están marcadas. El nuevo Cardenal y su equipo han señalado las grandes reglas de la acción pastoral que estamos  invitados a vivir en este año.

Pero somos uruguayos, y como tales tenemos que considerar también las dificultades y los posibles peligros que conlleva una acción nueva para nuestra Iglesia.

Y así podemos tener cantidad de afirmaciones: “Que estamos en otra situación”, “que los años setenta están muy lejos”, “que nos falta preparar los posibles agentes pastorales  sobre quienes van a recaer la poner en marcha estas acciones en las parroquias y en nuestros barrios”, y podríamos seguir…


Un testimonio que se inicia en la coherencia

Pero pensemos, los pastores nos guían y nos impulsan, pero depende de nosotros asumir el compromiso de llevar adelante un proceso evangelizador que permita anunciar la Buena Noticia  de Jesús que nos libera y nos invita a vivir su amor.

Somos los cristianos en nuestros ámbitos de acción, donde tenemos que impulsar un acento misionero y evangelizador, que no es sólo palabras, que comienza con revisar en primer lugar nuestras propias acciones, descubrir cómo en muchas de estas situaciones tenemos que vivir en coherencia con nuestra fe, en todo lo que hacemos.

Tal vez, esa coherencia que tenemos que buscar en todo momento, sea la clave misionera a lograr en primer lugar  para hacer que nuestros familiares, los vecinos, los compañeros de trabajo o de estudio, la sociedad que nos rodea, reciban signos del mandato de amor de Jesús.

Es a partir de esos signos y de lo que ello provoque en quién lo reciban, que se inicie ese diálogo fecundo que haga descubrir  a ese Dios vivo, que en Jesús nos da la salvación.

La vida comunitaria

Pero esta coherencia no lo logramos solos y actuando en forma aislada, necesitamos volver a potenciar la vivencia comunitaria, donde se de ese ámbito fecundo y fraterno que nos permita descubrir los llamados de Dios, y podamos crecer, formarnos, discutir y sostenernos para vivir cada día  esa acción misionera que llegue a la gente con quienes compartimos la vida.

Volver a vivir el anuncio, depende de nosotros

No podemos dejarnos llevar por esa tentación de “bajar los brazos”, Jesús confía en sus hermanos y nosotros tenemos que responderle asumiendo ese compromiso de hacer presente su anuncio, sus palabras y su Buena Nueva en los diferentes lugares de nuestro Montevideo.

Hoy, como siempre, con su ayuda, de nosotros depende…