Te escribo desde el Uruguay profundo

POR Nacho Aguirre Jara Centrales Sin comentarios

Por acá, la frontera con Brasil está cerrada, y todo cambia… Cuando las familias no pueden ir a hacer el surtido, mejora la venta para los que viven de eso…

Por acá, danza el miedo y la esperanza. La solidaridad y el egoísmo. La indiferencia y el amor a los más vulnerables. La responsabilidad y la trasgresión. La rebeldía y el paraliz… Danza en las personas de la comunidad, en el vecindario y dentro de nosotros mismos.

Al escribirte, el “bichito”, el corona virus, todavía no ha llegado, o no ha sido descubierto por esta zona. Bueno a Treinta y Tres, llego vía brasileña, en trabajadores de la construcción…

EL ESPIRITU ANDA SUELTO
El que no anda de cuarentena por acá, es el Espíritu. Impulsa a las catequistas a hacer tapabocas para el hospital de Melo. Por allá por en el Olimar anda en vuelta de las ollas populares en la parroquia San José Obrero. En Aceguá alguna parroquiana alcanzo una canasta de comestibles a las que quedaron sin trabajo, las meretrices.

Por la zona arrocera, el Espíritu impulsa, a muchos laicos y laicas, junto a otros, trabajando 12 horas por día, finalizando una muy buena cosecha del arroz; unos trabajando en la chacra, otros en los molinos, en los camiones y otros en su propia casa. Por Fraile todos se cuidan, pero cuidan en especial a los abuelos y abuelas del hogar de anciano y los que están en sus casas. En Rio Branco se celebró la vida, el cumple de una animadora de Comunidad de Base conectados unos cuantos por internet, así como semanalmente siguen compartiendo la Palabra desde la realidad para la realidad.

ALETEA EL ESPIRITU
Por aquí y por allá, sopla el Espíritu, en algún vecino que se ofrece para hacer mandados a una persona más vulnerable que se queda en su casa. Las misas virtuales las hay diariamente, por medios propios de comunicación y por medios privados que ofrecieron gratuitamente la posibilidad. También algún comentario de la palabra, o propuesta de oración. En la prensa y en la comunicación, también hay laicas y laicos, buscando aportar a la verdad, al cuidado y a la esperanza.

El Espíritu se recrea, en un padre y su hija, que día a día preparan la bolsita de leche en polvo con cocoa, para complementar las canastas escolares. En una vecina que le regala agradecidamente un tapaboca a cada uno de los trabajadores municipales que se encargan de la limpieza. En una comunidad parroquial que se organiza para ofrecer un servicio de escucha telefónica a las personas que sientan la necesidad de comunicarse.

Los centros educativos y algunos catequistas han buscado de mantener la comunicación por grupos de Wasap o encuentros Vitrales. En creyentes y los que no lo manifiestan, los trabajadores de la salud que los hay desde enfermeros, personal de servicio y médicos, se sienten revalorizados de tal manera que es hermoso escuchar a un niño de seis años que dice: – “antes quería ser jugador de futbol, ahora quiero ser doctor, para estar cerca de mis abuelos”. Podemos decir que esto es un gran fruto espiritual de este tiempo.

Por acá, andamos a veces sin saber si es martes o miércoles….

LOS ESPÍRITUS ESTÁN EN PLENA LUCHA

No faltan los campings, o las carpas de indios, en los comedores con niños en casa. Hay personas que han decidido compartir la casa por amor, por necesidad económica o afectiva, o por soledad. Otros descansan y duermen hasta más tarde. También hay divorcios y violencia, al estar más tiempos viéndose la cara, bajo el mismo techo.

Es un tiempo donde la quietud, o el movimiento, el estar juntos o separados, la precariedad, la falta y las posibilidades de solidaridad… revoluciona y deja de manifiesto lo bueno y lo malo que hay dentro nuestro. Hay luchas con la sobre alimentación por la ansiedad, o noches de insomnio por el cambio de vida. Y por acá no se terminó el recreo de la delincuencia, porque creo que es un tema bastante complejo…

Y los hay viviendo este tiempo del Espíritu, los que se han alimentado de libros, buen cine o han limpiado, pintado su casa. Por acá, fuimos bendecidos por las benditas lluvias, llegaron después de muchos días de seca. Sufrían los animales sin pasto y con las aguadas que eran solo barro. Donde aparecieron muchas cruceras y hasta una yarará fue fotografiada descubierta por un gato entre la leña. Y la vida de campo siguió como si no hubiese pasado nada, sumándose los gurises felices, ayudando a las tareas, sin tener que ir a los centros educativos. Aunque han vuelto a verse las túnicas blancas a caballo y en moto, de niños y maestras.

De Tacuarembó un amigo cura me contaba, que el Espíritu los juntaba, en la eucaristía diaria; en la ofrendas para la olla popular; en el servicio para que se cocine y se reparta el alimento; y la acción de gracias de quienes se sienten beneficiados. Y agregaba: -“la gente sabe rezar con la vida y con palabras”.

TAMBIÉN EL ESPÍRITU SE MANIFIESTA

Sin faltar de hacer presente a los del Uruguay profundo, que el Espíritu les pidió vivir en humildad, “el quedarse en casa”, cuidarse, sin poder salir a la cancha de la solidaridad y si aportar eso que no se ve pero también suma: la responsabilidad y la oración.

Y a los políticos que procuran un puesto de servicio en las intendencias y alcaldías, se les cambio el almanaque. Algunos en la ayuda… optaron por ser pueblo y otros por mostrar sus banderas, o poner el acento en el error del otro. Se entregan canastas y demás… eligiendo una u otra manera de hacerlo: “para ser visto y aplaudidos, o porque se cree que es justo, que a nadie le falte lo esencial”. Ahí, también, en la actividad política y social, se ve quien vive la espiritualidad de la fraternidad humana, y quien aprovecha para arrimar algo para sus intereses personales, incluso usando el nombre de Dios.

EL ESPÍRITU NOS DA UNA NUEVA OPORTUNIDAD

En este tiempo del Espíritu, esta zona del Uruguay profundo, hay árboles que han soltados sus hojas y en su desnudez muestran sus ramas y su tronco; y otros que no quieren soltar aquello que los cubre y en lo que se apoyan. Así andamos por acá… “abrazándonos a la verdad de nosotros mismos, de lo nuevo del Espíritu, o queriendo mantener la imagen de lo que nos sostiene desde fuera”. Cada uno va eligiendo entre las posibilidades de: “añorar y desear que vuelva lo que defiende como normal, y los que se han abierto a lo nuevo, y sienten que no todo volverá a ser como antes…”

Escribe alguien que no es el mismo por dentro.

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