INFORME DE LA VISITA APOSTÓLICA A LAS RELIGIOSAS DE EE.UU.

POR Pablo Dabezies Hechos y dichos Sin comentarios

Trato de seguir, al menos una vez por año, con la información y análisis acerca de las por momentos tensas relaciones entre algunas instancias del Vaticano y la mayoría de las religiosas de los EE. UU. Ni la información ni el análisis son fáciles de articular con claridad porque las fuentes a las que uno tiene acceso no siempre presentan la realidad de una forma que ayude a verla en su complejidad.

 

Para aclarar los tantos

Me llamó la atención, a mediados del mes de diciembre pasado, la noticia de que la Santa Sede había publicado un informe final sobre la visita apostólica a las congregaciones femeninas de Estados Unidos. Al recorrer la información, se advierte que en realidad había dos “intervenciones” vaticanas con relación a las religiosas norteamericanas. Una, más global, hablando con exactitud una “visita apostólica”, a todas las comunidades de monjas de EE. UU., salvo a las contemplativas, decidida en diciembre de 2008 por la Congregación para los Institutos de Vida consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA). La otra, que se inició poco después, en febrero del 2009, fue iniciativa de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), se la ha designado como “evaluación doctrinal” y ha tenido como destinataria a la Leadership Conference of Women Religious (LCWR), que agrupa al 80% de esas religiosas.

El informe dado a conocer en diciembre pasado se refiere a la visita apostólica, aunque más adelante se verá que de alguna manera concierne también a la evaluación de la LCRW. Es obra de la CIVCSVA y fue presentado en conferencia de prensa por el cardenal brasileño Joao Braz de Aviz, Presidente de la Congregación; por monseñor José Rodríguez Carballo, Secretario del mismo dicasterio, y por la religiosa que dirigió la visita, sor Claire Millea. Un signo elocuente del diálogo que se ha instaurado entre la Santa Sede y las monjas estadounidenses fue la participación en la misma mesa de presentación de sor Agnes Mary Donovan, coordinadora del Council of Major Superiors of Women Religious (CMSWR), y de sor Sharon Holland, nueva presidenta de la LCWR.

Es importante notar que la CMSWR, que nació como una escisión de la LCWR, agrupa al otro 20% de las un poco más de 50.000 religiosas de los USA.

 

Algunos datos de esta historia reciente

Los tomo de una nota de Iacopo Scaramuzzi en “Vatican Insider” del 12/11/2014.

Fue el muy conservador cardenal esloveno Franç Rodé, entonces Prefecto de la Congregación para la vida religiosa, quien “anunció el 22 de diciembre de 2008 el inicio de una visita apostólica para examinar la ‘calidad de vida’ de más de 51 mil monjas estadounidenses. En una entrevista con la Radio Vaticana, en noviembre de 2009, indicó: ‘Han llegado voces críticas de los Estados Unidos y una representante importante de la Iglesia estadounidense me advirtió sobre algunas irregularidades o carencias en la vida de las religiosas de ese país. Se puede hablar, sobre todo, de cierta mentalidad secularista que se ha propagado en estas familias religiosas, tal vez incluso de cierto espíritu feminista’. Inmediatamente surgieron las críticas y las perplejidades… Sor Sandra M. Scneides, profesora de Nuevo Testamento y de Espiritualidad Cristiana en la Escuela Teológica de los Jesuitas de Berkeley (California), escribió  por ejemplo: ‘No atribuyo ninguna credibilidad a la afirmación de que se trata de una visita amigable, transparente, que pretende ayudarnos, etc… Es una iniciativa hostil y las conclusiones ya están escritas’. Los meses siguientes fueron muy tensos. La visita apostólica, encomendada a sor Claire Millea, de la congregación de las Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, comenzó con un encuentro entre la religiosa y 127 superioras de diferentes órdenes; prosiguió, en los siguientes años, con el envío de un cuestionario que iba desde la vida espiritual y las vocaciones hasta las cuestiones financieras (muchas superioras se negaron a responder), y concluyó con visitas ‘in loco’ del equipo de visitadores apostólicos conformado por la visitadora”.

Sor Millea envió “en enero de 2012 a la Congregación vaticana un ‘Informe final’, en el que subrayaba que, ‘aunque haya preocupaciones en la vida religiosa que merecen apoyo y atención, la realidad que permanece es la de la fidelidad, la alegría y la esperanza».

Entre tanto “habían comenzado los cambios de guardia en el dicasterio vaticano para los religiosos. En agosto de 2010 llegó un nuevo Secretario, el redentorista estadounidense Joseph William Tobin. ‘No hay ninguna intención hostil’ hacia las monjas estadounidenses, declaró el religioso. ‘La intención es la de ayudar no solo a la vida consagrada, sino también a la Iglesia, porque el futuro de la vida consagrada es de vital importancia para toda la Iglesia. El problema fue la forma de comunicar y, tal vez, de planificar esta visita’. Tobin no permaneció mucho tiempo en Roma. También Rodé dejó la prefectura, y en enero de 2011 llegó el cardenal brasileño Braz de Aviz nombrado por Benedicto XVI. La óptima relación con Tobin prosiguió también con el nuevo secretario, el franciscano Rodríguez Carballo, nombrado por Francisco poco después de su elección. Con las monjas estadounidenses ‘es posible volver a un diálogo que nunca se había llevado a cabo antes’, dijo Braz de Aviz durante un encuentro en 2013 con la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISG)”.

La presentación del “Informe final” (16/12/14)

Tomo del comunicado de la sala de prensa del Vaticano del mismo día 16: “El cardenal Braz de Aviz explicó que la Visita inició debido a la toma de conciencia [ver la diferencia con la motivación inicial del cardenal Rodé] de que la vida religiosa apostólica en los Estados Unidos estaba experimentando retos difíciles y que a pesar de que sabían que una iniciativa de esa envergadura no estaría exenta de límites, deseaban conocer más profundamente la aportación de las mujeres religiosas a la Iglesia y la sociedad, así como las dificultades que ponían en peligro la calidad de su vida religiosa y, en algunos casos, la existencia misma de los institutos. Nuestro informe final sobre la Visita está dirigido a las religiosas de los Estados Unidos, así como a los pastores y fieles de la Iglesia… Somos conscientes de que la Visita Apostólica fue vista con aprensión por algunas religiosas, y que ciertos institutos decidieron no colaborar plenamente en el proceso. Si bien para nosotros fue motivo de amargura, aprovechamos ahora la oportunidad para expresar nuestra voluntad de entablar un diálogo respetuoso y fructífero con los institutos que no cooperaron plenamente con la Visita”. El purpurado reveló a continuación que el Papa Francisco ha pedido a su dicasterio, en estrecha colaboración con la Congregación para los Obispos, que actualice el documento curial “Mutuae Relationes” relativo a la colaboración entre obispos y religiosos, “de acuerdo con la voluntad de la Iglesia de promover la comunión eclesial que todos deseamos. Les aseguro -concluyó- que esta Congregación se compromete a colaborar para que la determinación de Francisco de que ‘el genio femenino’ encuentre expresión en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.

Por su parte, el Secretario, arzobispo José Rodríguez Carballo, O.F.M., dijo que “de alguna manera, esta visita apostólica no tenía precedentes. Se trataba de 341 institutos de religiosas que se dedican al ministerio apostólico y que tienen una casa general o provincial, o un programa de formación inicial en los Estados Unidos. Cada provincia de institutos que tuviera más provincias en Estados Unidos se consideró como una unidad independiente, por lo cual la Visita tocó 405 entidades… El documento que hoy presentamos es la respuesta de la Congregación al Informe General de la Visitadora. Tras una breve introducción, se describe la razón de ser y se ofrece una visión general del proceso de la Visita. A continuación, se tratan brevemente las principales cuestiones evaluadas en el curso de la misma: datos concretos, carisma e identidad, vocación y formación religiosa, la oración centrada en Cristo, la vida comunitaria y el apostolado, el gobierno y la gestión financiera, la colaboración en la misión evangelizadora de la Iglesia y la comunión eclesial. Sobre cada uno de estos temas se da un punto de referencia en la forma de una breve exposición de la enseñanza actual de la Iglesia sobre el tema examinado. Sigue un resumen de la evaluación global de la Visitadora sobre la realidad. La tercera parte de cada sección contiene las recomendaciones de la Congregación para los institutos religiosos con respecto al tema en cuestión” [por el momento no he podido encontrar el informe en otra lengua que no sea el inglés: ver en www.uisg.org ].

La Visitadora, Sor Mary Clare Millea ASCJ, según la misma fuente, dijo que “la Visita había proporcionado muchas oportunidades para la reflexión, el diálogo y la comunión entre las religiosas en los Estados Unidos, así como con los pastores de la Iglesia y los fieles laicos. Las superiores de las congregaciones, incluyendo las que inicialmente habían expresado resistencia a esta iniciativa, estuvieron de acuerdo en que el proceso ha dado resultados positivos sorprendentes, tales como: la confrontación honesta con el poder transformador de la Palabra de Dios; las conversaciones espirituales profundas con nuestras hermanas acerca de la vida, el testimonio y el mensaje de nuestras fundadoras y fundadores; la profundización en los documentos de la Iglesia sobre la vida consagrada; el incremento de la solidaridad entre las religiosas y el renovado deseo de ir más allá de las actitudes que nos impiden estar en comunión unos con otros; una maravillosa gratitud expresada a las religiosas por obispos, clérigos y laicos, que se ha traducido en nueva fuente de energía y recursos entre nosotros y ha despertado un renovado interés en la promoción de las vocaciones a la vida religiosa”. A lo que puede agregarse, según múltiples comentarios de acogida del Informe, que en él se presentan desafíos y no controversias, cambiando así de forma notable el espíritu negativo con que se había decidido la visita.

La “evaluación doctrinal” de la LCWR

Como indiqué al inicio, el “Informe final” de la visita permite ver más claramente las cosas y distinguir ambas iniciativas vaticanas. En rigor, pues, la “evaluación doctrinal” de la LCWR por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe sigue en pie y en apariencia sin novedades. ¿Significa esto que el asunto sigue igual, en los mismos términos que presentaba en mi último artículo sobre el tema? (ver “Carta Obsur”, julio 2014, “Diálogo trabajoso, pero diálogo).

En principio parecería que sí, es decir, en un clima de diálogo, franco y tenso en ocasiones, pero diálogo al fin. Lejos de condenas y rechazos. Aunque mirado desde aquí da la impresión de que el espíritu reinante en la presentación del “Informe final” y las presencias en la mesa hablan por lo menos de la acentuación de las actitudes de comprensión y reconocimiento mutuos. Fue muy significativa la presencia de las presidentas de las dos coordinaciones de las religiosas estadounidenses. En concreto, la de la LCWR, sor Sharon Holland, ella misma ex integrante por 20 años de la Congregación para la vida religiosa del Vaticano y especialista en Derecho Canónico, muestra que si bien la relación con la Congregación para la Doctrina de la Fe pueda seguir teniendo momentos de tirantez, la mirada del Vaticano sobre la LCWR, y viceversa, parece haber entrado en una nueva fase de aprecio y confianza propia de los tiempos de Francisco. Si algún elemento faltara para abonar esta interpretación, bastaría con citar la premura con que algunas de las páginas más conservadoras de información eclesial han salido a “aclarar” que el informe de la Visita apostólica no tiene relación alguna con la “evaluación doctrinal, que según ellas se mantiene en todos sus términos.