Nuevo flujo migratorio. Oportunidad y desafío
A la escucha del SEDHU y su experiencia

POR Agustina Marques Centrales Sin comentarios

Intentar saber sobre el fenómeno de la migración en el Uruguay y no recurrir al SEDHU, no existe. La sigla identifica al Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana, que es una fundación conformada por representantes de Iglesias cristianas presentes en el país ,como la Anglicana, la Metodista, la Evangélica del Río de la Plata, el Arzobispado de Montevideo, la Iglesia Evangélica Valdense, y organismos vinculados a ellas como la Asociación Cristiana de Jóvenes y Caritas. SEDHU ha desarrollado desde 1984 un programa de inserción de migrantes y refugiados en el ámbito laboral y social desde una práctica de ciudadanía solidaria[1].

Nos reciben en su oficina en la calle Colonia, en el centro de Montevideo. Al entrar nos da una calurosa bienvenida una montaña de juguetes que intuimos son para aquellos migrantes que llegan a SEDHU con niños, conjetura que nos confirman más adelante en la entrevista. Un pequeño detalle que habla de un trabajo dedicado. Conversamos del proceso de SEDHU y el trabajo con los migrantes en Uruguay. Una realidad que ha aumentado mucho en poco tiempo, con todos los desajustes que esto implica. Nos interiorizaron en los avances en materia de derechos para los migrantes en el país y en su integración a la sociedad uruguaya. Al mismo tiempo, el volumen actual de los arribos plantea la necesidad de una respuesta más global de toda la sociedad.

El proceso de SEDHU en el trabajo con los migrantes

El equipo de SEDHU comenzó a trabajar con la población migrante en la década del 80, sin demasiado conocimiento de la temática pero con una intencionalidad clara de dar apoyo a migrantes que venían a Uruguay, caracterizados por ser una población que se encuentra en una situación vulnerable. En la década del 90 trabajaron principalmente con latinoamericanos, fundamentalmente peruanos. Las mujeres encontraban trabajo en el servicio doméstico y los varones venían para embarcarse en barcos pesqueros, dada la experiencia que traían de Perú. En esa época a su vez trabajaron con población del MERCOSUR, principalmente brasileños y argentinos, aunque también paraguayos y chilenos. La fundación brindaba asesoramiento acerca de los trámites necesarios y también había apoyo económico con el objetivo de que pudieran regularizar su situación. Este es el principal objetivo que se mantiene al día de hoy.

Si bien SEDHU es ecuménico y está conformado por iglesias, el trabajo no es realizado directamente por las iglesias. Las mismas están al tanto de la tarea, integran la junta directiva y avalan la actividad que se realiza. El trabajo directo con la población migrante no está vinculado a la pastoral, sino a proyectos de asistencia a esta población mediante un equipo de técnicos y profesionales. Sin desestimar que pueda realizarse un vínculo concreto de una iglesia con una familia en particular. Las instituciones que conforman SEDHU son muy sensibles a la temática de la migración, lo que se refleja en su permanencia en la fundación desde su conformación. Esto se relaciona con el compromiso que tienen las instituciones cristianas y las iglesias con la población migrante, con el “desarraigado”. El objetivo de regularizar la situación de los migrantes y abordar el trabajo desde una perspectiva de que puedan ejercer sus derechos implica que la institución haya profesionalizado su trabajo. SEDHU además pertenece a una red de instituciones que trabajan con población migrante en Uruguay: la Red de apoyo al migrante.

La migración como un Derecho Humano

En el 2008 se modifica la ley histórica de migración que el Uruguay tenía (la ley 18.250) y el SEDHU colaboró activamente en la modificación de esa ley. La misma tiene la característica de abordar por primera vez la migración con un enfoque de Derechos Humanos. En términos comparados con otros países, es una ley muy amplia y positiva ya que la ley de migración mencionada equipara derechos con los nacionales en el terreno de los servicios, lo que permite a los migrantes trabajar y acceder a la salud legalmente, lo mismo que a la educación, etc.

Por supuesto que para gozar de esos derechos en Uruguay, como en otros países, es necesario contar con la cédula de identidad. Esta ley hizo este proceso más sencillo, sin embargo se está tardando mucho en otorgar la residencia, porque la Dirección Nacional de Migraciones se encuentra actualmente desbordada.

En 2012 para atender a este aumento de demanda de la residencia se elaboró el Plan de Respuesta Rápida. Uruguay tiene cada vez más población migrante, lo que implica que la Dirección otorga número para muchos meses más tarde, generando una situación de indocumentación que implica mucha vulnerabilidad para los migrantes. Considerando eso y la política de apertura del estado Uruguayo para con la inmigración es que se crea el Plan citado, que permite acceder a una cédula provisoria por dos años ya al iniciar el trámite de residencia. Solo se debe pagar 2,10 UR, presentar foto-carnet, documento con el que se ingresa al país, y carnet de salud, sin cumplir el resto de los requisitos posteriores.

Otro avance en este sentido puede considerarse la Residencia MERCOSUR que comienza a regir para Uruguay en 2014, que implica una residencia para los países del MERCOSUR y del MERCOSUR ampliado. Esta residencia se tramita en el Ministerio de Relaciones Exteriores con requisitos simplificados para todas las personas pertenecientes a países del MERCOSUR o familiares de uruguayos. La ley establece que el Estado tiene que dar este tipo de residencia en menos de tres meses. En la práctica eso no está funcionando porque ya se desbordó la demanda. Hay más de 6.000 migrantes en espera. Al solicitar hoy la residencia están dando hora para el 2018. Hay complicaciones en la práctica que tienen que ver con el nuevo perfil migratorio a Uruguay, cuyo principal rasgo novedoso es el aumento de volumen.

Nuevo perfil migratorio a Uruguay

En los últimos años empezó a llegar a Uruguay una migración diferente. En el 2012 hubo un flujo de miles de dominicanos. Una población vulnerable que estaba viniendo al sur del continente, pero todos los países comenzaron a exigirles visa. Uruguay era de los pocos que no les pedía visa hasta que finalmente terminó exigiéndola en 2014. Se calcula que son más de 3.000 los dominicanos que han llegado a Uruguay, en oleadas en 2011, 2012 y 2013. Luego del requerimiento de la visa siguen viniendo, pero en menor cantidad.

Para Uruguay fue un cambio importante porque el acento de los dominicanos es bien diferente, su idiosincrasia también, es una población que llama la atención. Comenzó a vérselos atendiendo en muchos lugares de servicios. Los dominicanos que llegaron son tanto mujeres como varones y adultos sin hijos. Lo que no implica que no tengan hijos, sino que su estrategia era venir a Uruguay solos, dejando a su familia en su país de origen y una vez instalados, traerla.

A fines 2015 comenzó a venir un flujo de cubanos muy importante. Es un fenómeno que no se da solo en Uruguay sino en la región en general. Empezó en 2014, ya que algunos cambios en Cuba flexibilizaron la salida de sus ciudadanos. Esta población también ha llegado equilibrada entre varones y mujeres, también solos, sin hijos. Vienen adultos primero con la esperanza de instalarse y poder mandar traer a sus hijos ya con los papeles y cierta estabilidad.

En 2016 fue especialmente intensa la venida de venezolanos. Hoy resulta el grupo con más complicaciones porque si bien pueden aplicar a la residencia MERCOSUR, se topan con los problemas actuales en la demora de para conseguir la cita, como se dijo. La coyuntura de Venezuela agrava la situación de saturación del sistema ya que en ese país no están emitiendo certificados, están tardando entre 6 y 8 meses, por lo que los venezolanos están saliendo del país sin esa documentación necesaria para los trámites en el país de destino.

Si bien los números son menores, cada vez crece más la población inmigrante extra continental. Son cada vez más quienes vienen de África. No sólo los que llegan como pasajeros clandestinos de los buques que atracan en Montevideo y cada vez son más numerosos por el aumento del intercambio comercial. También muchos africanos que llegan en barco a Brasil, terminan viniendo a Uruguay.

Uruguay, espejito de colores

La imagen con la que venía la mayoría de los dominicanos a Uruguay era la del “sueño americano”. Tenían la idea de que era fácil conseguir dinero para enviar a sus familias. Muchas de las personas que llegan empeñaron todo lo que tenían en su país, hipotecaron su casa para poder llegar. Estos movimientos migratorios tan extensos generan a su vez redes que lucran y trafican con las personas migrantes, les cobran dinero, les prometen lo que quieren escuchar. Muchos migrantes vinieron pensando que en Uruguay se gana en euros, o que es como en EEUU que en tres meses amasas una pequeña fortuna. Cuando la realidad de los migrantes suele ser bastante diferente. Si bien consiguen trabajo, lo hacen en el sector de servicios, lo que hace que tengan ingresos bajos para lo que es el costo de vida en Uruguay. Empleado doméstico, limpieza, seguridad, servicio de acompañantes. Los trabajos son dignos pero tienen ingresos bajos. Y los migrantes se proponen con esos sueldos vivir y mandar dinero a su familia.

Con las oleadas de los dominicanos se evidenció el problema de las pensiones. Uruguay tiene una normativa de pensiones muy vieja, no está actualizada y además hay muchas pensiones que no están habilitadas por la Intendencia pero son a las que los migrantes terminan recurriendo. En la Ciudad Vieja, en el Cordón, en el Centro, en la Aguada. Las condiciones de vivienda son bastante desastrosas y además les cobran un sobreprecio alarmante. Esta población no puede acceder a un alquiler porque en Uruguay las garantías son muy difíciles, al menos al principio. No existe regulación de estas pensiones, la Intendencia no realiza inspecciones salvo excepciones, si las hiciese tendría que cerrarlas todas. Es perverso porque es lo único que los migrantes tienen como posibilidad cuando llegan.

Y sin embargo vienen para quedarse

Si bien los migrantes vienen a Uruguay con una imagen diferente a la que el país luego les muestra, aún después de conocerlo, igual quieren radicarse. Vienen primero ellos buscando establecerse para traer a  su familia. Conseguir una casa y trabajo. Podría decirse que las mismas aspiraciones que cualquier uruguayo. Su objetivo es radicarse en Uruguay, no lo suelen usar como trampolín para ir a otro lado.

La población migrante tiende a valorar mucho la tranquilidad y la paz que tiene Uruguay. De los que vienen sobre todo de la región valoran las posibilidades educativas para los niños, la educación gratuita incluso hasta nivel universitario. La salud en Uruguay también es muy valorada. A personas que nunca tuvieron acceso a salud, les hacen tratamientos a los que les sería impensable acceder. Es una realidad muy diferente para de los migrantes, que vienen con una inquebrantable intención de salir adelante así implique trabajar 14 horas por día. Si bien se comenta que Uruguay es caro, los migrantes trabajan muchas horas y les da para mantenerse, enviar dinero a sus familias y estar en mejores condiciones que antes. Más allá de que no son las condiciones adecuadas, para ellos significa un cambio de vida y en la balanza sigue firme su decisión de radicarse.

La necesidad de una respuesta integral como país

Si bien se ha dado la Respuesta Rápida, la Residencia MERCOSUR, una legislación benévola, sigue sin haber desde los ministerios, desde el MIDES, políticas específicas o programas pensados para inmigrantes. A fuerza del trabajo de las asociaciones de la sociedad civil, de la Red de Apoyo al Migrante a la que pertenece SEDHU, se logran avances, pero no hay una política integral detrás. En la órbita del MIDES se ha trabajado porque es población vulnerable, pero el ministerio no ha dado respuestas claras. Por ejemplo, hay población migrante que llega a Uruguay y no tiene recursos así que por ley puede acceder a refugios. Desde el ministerio los ubican en el peor nivel de los refugios. Esto implica que se está exponiendo a los migrantes a convivir con gente en situación de calle crónica, a veces adicta a alguna droga. El migrante está en una situación de vulnerabilidad diferente y así se lo expone a una situación que no es deseable, pero es la única respuesta que hay. Este es un pequeño ejemplo, pero entonces hay que sentarse como país y pensarlo porque es una problemática que en estas dimensiones es inédita para los uruguayos de hoy.

Lo que ha ocurrido en los últimos cuatro años es que el flujo de migrantes aumenta cada vez más, el estado está desbordado y no tiene la capacidad de dar una respuesta, por más que tenga la intención de hacerlo. Es necesario elaborar una política migratoria para Uruguay, un país para el que la migración puede ser muy deseable por sus características demográficas. Pero Uruguay no es un país como Canadá, que tiene otro tipo de recursos, de opciones. Tal y como somos tenemos que decidir qué hacer como país. Es una respuesta que es necesario dar ya que los migrantes no se van a ir y van a seguir viniendo. En la saturación actual del sistema y la demora de las fechas, quienes llegan están quedando en un limbo y mientras tanto no existen para el país. No puede tenerse a los migrantes meses indocumentados. Es una vulneración a sus derechos. Además tampoco es deseable para el Estado, para el Ministerio del Interior, por cuestiones de seguridad. Es necesario tener un registro de los individuos que están en el país.

Migrantes y Refugiados

A partir del año 2001 SEDHU es la agencia delegada en Uruguay del representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), por lo que se encarga de la atención de todos los refugiados que están en Uruguay. Con la excepción de las 5 familias sirias que vinieron bajo un programa específico del gobierno el año pasado. En Uruguay existe una ley de refugio, la 18.076, que creó la Comisión de Refugiados. SEDHU es parte de la secretaría permanente de la comisión. El tema de los refugiados es un tema que por la delicadeza de la situación en la que está la persona, es confidencial por ley. Siempre fue un tema que se trató, por esta naturaleza, con extremado bajo perfil.

En el caso de los sirios se rompió la confidencialidad, se expuso el tema públicamente. Se mostraron caras, se identificaron a las familias, a los menores en la escuela. Si bien SEDHU no estuvo de acuerdo con el manejo que hizo el gobierno uruguayo con respecto a este programa, consideran muy loable que el estado haya tenido tomado esta iniciativa. Los sirios son 43 personas y el Uruguay tiene más de 300 refugiados reconocidos y tiene hoy por hoy más de 500 solicitantes de refugio, entonces el de los sirios es un número mínimo para hablar de la realidad de los refugiados. Y también es ínfima la cantidad de los que reciben apoyo del estado: el 90% de los refugiados no reciben nada del estado uruguayo. Sí todos los servicios que por derecho reciben los uruguayos, pero no les pagan el alquiler, no los mantienen. La imagen que quedó de los sirios para muchos uruguayos fue la de “unos desagradecidos”, por declaraciones infelices que se dieron en un contexto específico. Pero tampoco hay que juzgar a las familias.

La mayoría de refugiados que viene a Uruguay son de origen latinoamericano, en segundo lugar de origen africano, Son gente que se ve en la obligación de abandonar su país porque su vida corre peligro y encuentra en Uruguay un lugar donde empezar de nuevo, con todo lo que eso implica. Los problemas con algunos de los sirios generaron una imagen muy distorsionada de la población refugiada uruguaya. Les afectó mucho, porque hizo que se hable mal de los refugiados cuando no era su realidad. Además este programa les dio un tratamiento diferencial con el resto y ello generó disconformidad en los refugiados.

El caso de los de Guantánamo

Otro caso que fue muy visible fue el de los refugiados de Guantánamo, que sí fueron atendidos por SEDHU. Se trabajó en el marco de un convenio específico con el Ministerio de Relaciones Exteriores. Los fondos para este grupo de 6 personas sí son del estado uruguayo. Pero también es una situación bastante particular. Son refugiados, pero venían de condiciones inhumanas, lo que obligaba a que el Estado tomara otro tipo de medidas. Los fondos que tiene SEDHU para apoyar a los refugiados en general son muy limitados. Los apoyos económicos sólo son apoyos de emergencia puntuales. Se garantiza que puedan acceder a la cédula de identidad. El refugiado tiene que arreglárselas básicamente por su cuenta, para conseguir donde vivir, trabajar, comer todos los días. En igualdad de condiciones que los nacionales. Si no tienen donde vivir recurren a los refugios del MIDES. Si no tienen dónde comer tienen que ir al INDA. Por ley tienen garantizados todos los mismos derechos que cualquier nacional y parte del trabajo de SEDHU tiene que ver con garantizar que todo lo que exista a nivel público para un uruguayo ellos lo puedan tener.

El procedimiento es bastante largo una persona solicita refugio y puede pasar un año por lo menos hasta que le dicen si es refugiado o no, puede quedarse como migrante si regulariza su situación. El Uruguay hace tres años tenía 20, 30 solicitudes de refugio por año. El año pasado tuvo más de 400. Ha crecido mucho en tiempos muy cortos lo que hace muy difícil para las estructuras acompañar este crecimiento. Todo se vuelve más complicado por la novedad. En los primeros meses de este año ya hubo 200 solicitudes. Se trata de un fenómeno mundial, que toca a toda la región.

El estado uruguayo ha avanzado con pasos firmes en la ley de refugio y la ley de migración, ambas amplias y con un enfoque de derechos. En ambos casos se crea un órgano ejecutor; la Junta Nacional de Migración y la Comisión de Refugiados, respectivamente. Sin embargo, en ninguno de los dos casos existen programas específicos para la población objetivo. En el tema refugiados se está más cerca de llegar a programas, ya que el país tiene determinados compromisos por ley que debe empezar a cumplir.

¿“Barreras culturales” a los migrantes en Uruguay? Las instituciones y las personas

Uruguay nunca tuvo, como hay en otros países, problemas serios de discriminación hacia la población migrante. Aunque eso también responde a que la ese contingente en general fue reducido. Hoy sí pueden empezar a verse problemas de discriminación. En los ámbitos de trabajo muchos son los que sienten que los inmigrantes les sacan el trabajo. Hay también desconfianza y sospechas. Es algo que hay que abordar del punto de vista educativo y ciudadano. Hemos cultivado un imaginario de que somos todos hijos de europeos y todos blancos. Cada vez se evidencia más que Uruguay no es eso, es mucho más rico que eso. Hay que abordarlo explícitamente desde lo educativo.

A nivel de las instituciones que brindan servicios del Estado, no hay mayores inconvenientes con la población migrante. A modo de ejemplo, a nivel educativo la experiencia ha sido sumamente positiva. En la escuela los niños tienen gran capacidad de adaptación, no tienen ningún problema. Son bienvenidos, siendo el foco un tiempo porque “hablan raro”, pero suelen ser muy bienvenidos. Los adultos referentes los cuidan, hay una contención de parte de los maestros. En términos de salud, tampoco ha habido ningún problema. Se brinda un buen servicio sin ningún tipo de discriminación. Los casos puntuales de discriminación son más bien personas en una institución y no la institución en sí. Se realizan denuncias a la Institución Nacional de Derechos Humanos, la Institución recibe la denuncia y hace las investigaciones pertinentes.

Oportunidad con desafío incluido

Desde el punto de vista profesional y cultural la migración puede ser muy positiva para Uruguay. El flujo ya se está dando, es cuestión de planificar cómo aprovechar y potenciar este impulso. Estamos ante una oportunidad histórica de enriquecer en muchos aspectos nuestra sociedad, de dinamizarla con nuevos aportes. El estancamiento poblacional del país puede recibir un impulso inesperado. Pero una actitud abierta, positiva, de acogida franca, necesita un verdadero cambio cultural en el que todos podemos aportar. Los medios de comunicación están ante una gran responsabilidad, lo mismo que las Iglesias que se han comprometido desde hace años en este campo.

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[1] http://www.mapeosociedadcivil.uy/organizaciones/servicio-ecumenico-para-la-dignidad-humana/