UNA OPCIÓN POR EL MOVIMIENTO SINDICAL.
Entrevista a Gustavo Pérez

POR Magdalena Martínez Preguntas y respuestas Sin comentarios

Gustavo Pérez es presidente de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU). Su dedicación, desde hace más de 20 años cuando integra por primera vez la Directiva de AEBU, es total para el sindicato. Carta OBSUR quiso entrevistarlo y acercarse, a través de él, al mundo sindical en nuestro país, sus principales características y sus desafíos para este año.

¿Cómo empieza tu militancia sindical, y en AEBU concretamente?

Empecé la militancia en AEBU a fines de la dictadura. En esos años se creó una ley que se llamó Ley de asociaciones profesionales. En esa época los sindicatos estaban proscriptos y esta ley permitió una organización de asociaciones profesionales en sus empresas, una organización de base. Yo trabajaba en una cooperativa de crédito, en la que creamos nuestra base y entendimos que nuestro lugar era AEBU. AEBU mantuvo abiertas las actividades deportivas y sociales, fue un espacio de libertad, a través de la actividad social se mantuvo el espacio de participación. Luego de eso ya vino la democracia y se formalizó el movimiento sindical. En el año 1991 ingresé a la dirección de AEBU. Fui el responsable del interior durante 14 años, entre 1991 y 2005. En 2005 asumí la presidencia.

 

¿Por qué la opción por el sindicalismo?

En mis tiempos mozos fui seminarista. Lo digo porque mi vida siempre fue una búsqueda de hacer algo social. Mi vocación apuntó para el trabajo de corte más social. Después uno va compatibilizando lo que puede hacer con su trabajo. En la época de la dictadura asumí una militancia política y en ese período de reorganización encontré que la defensa de los trabajadores era un lugar interesante, importante. Me fui compenetrando con eso, me fui formando. Realmente es una tarea que me apasionó, a la que me he dedicado en los últimos treinta años.

Sigo convencido que el movimiento sindical es fundamental porque es el que equilibra las relaciones en la sociedad. La sociedad logra un equilibrio cuando hay una buena organización de todos los componentes: el que administra el capital, el que proporciona el trabajo, el que administra en democracia los intereses del conjunto, es decir los gobiernos. En ese tripartismo la sociedad se equilibra. Yo me siento en eso ayudando a sostener una organización sindical.

Además, Uruguay tiene unas características del movimiento sindical interesantes. Una de las claves del movimiento sindical siempre es la unidad. Ya lo decía Rodó: el trabajador individualmente es manipulado por intereses ajenos, el trabajador en forma conjunta es el que puede ser dueño de su destino. En Uruguay mantenemos algo interesante que es algo inédito que es que tenemos sindicatos únicos por rama de actividad y una central sindical única. Eso no existe en el mundo, al menos en los países con organizaciones de corte capitalista. En Uruguay tenemos ese valor que es una central única y sindicatos únicos por ramas. Algunos únicos como AEBU, otros organizados por sector como la salud donde cada empresa tiene su sindicato y se juntan en una federación. Son las distintas formas de organizarse, pero en las dos la centralidad y la unidad es lo que pauta y lo que permite interactuar.

No libre de tensiones.

Justamente donde hay varias organizaciones en general lo que le da el leitmotiv, salvo que haya intereses menores, son las tendencias ideológicas. En el mundo las grandes corrientes a nivel sindical han sido tres: la comunista, la socialdemócrata y la demócrata cristiana. Cuando tenés un sistema único esas mismas visiones existen, porque están en la sociedad, solo que la discusión, la tensión, se da adentro. Allí se dan las luchas de poder; a veces creo que la prensa maneja mal en llamar partidizado. Siempre puede haber exceso, pero en realidad lo que hay son posturas filosóficas distintas. Sobre todo para quienes no creemos que la ideología de la clase obrera es una sola. Hay corrientes que creen que la clase obrera tiene una ideología, particularmente no participo de esa visión. Yo creo que la clase obrera tiene tantas ideologías como ideologías haya en el mundo. Evidentemente con conciencia de clase, no estoy diciendo ideologías de opresión o desigualdad. Pero dentro de lo que pueden ser posturas ideológicas o filosóficas que promuevan la igualdad, cada uno tiene su énfasis. Pero esa concepción de que la ideología de la clase obrera es una sola es una concepción para mi gusto equivocada en su momento y hoy por hoy perimida. Entonces es lógico que donde nos juntamos todos los trabajadores tengamos distintas posiciones y nos vayamos aglutinando con quienes pensamos más parecido. La pluralidad también es necesaria en un sistema único. Cuando tenés un sistema único es necesario que por las distintas vías se puedan expresar las distintas posturas filosóficas.

 

¿Cómo te parece que los ve la gente en general?

Los sindicatos son actores ineludibles, son actores que deben estar presentes. La organización de los trabajadores debe formar parte de la articulación democrática de una sociedad. Ahí la acción sindical tiene su complejidad y sobre cómo se ve me da la impresión que siempre hay un manejo de prensa que no es favorable a la acción de los sindicatos. Uno percibe que en general las situaciones que tienen más destaque en la prensa son las situaciones que pueden ser más controversiales: sindicatos que asumen posturas más mediáticas, o que utilizan una verborragia que a veces resulta chocante o que toman medidas que son poco entendidas por la población, como la recolección de residuos o el transporte. La prensa muchas veces no destaca otras acciones. Por ejemplo, si nosotros hacemos un paro en los bancos enseguida estamos en la prensa, pero nunca estamos con la misma fuerza haciendo propuestas programáticas.

Me parece que a veces hay un sesgo que no es el mejor. Y a veces sin duda que hay errores, que pueden estar justificados pero son errores. Es decir, aquellas cosas que vulneran directamente a la población son complejas; ya sea la educación, el transporte o, para no hablar de los demás, la medida sobre el clearing de cheques que a la gente que trabaja todos los días le impide cobrar los cheques. Pero creo que la mayor parte de la actividad de los sindicatos ni trasciende ni es perjudicial para nadie, que son las etapas de negociación. El dirigente sindical en general es visto como un tipo que sale a armar lío y creo que todos los dirigentes sindicales, aun el más radical que se te pueda ocurrir, gastan la mayor parte de su tiempo en arreglar líos. La mayor parte de los temas que tocás no salen porque los arreglás. Esa función del sindicato, de estar permanentemente solucionando problemas, conversando con las patronales, etc., es una actividad fundamental.

Hay sindicatos como el SUNCA que tienen brigadas solidarias que en el interior van a arreglar las escuelas, liceos cuando se llueven. Hay un montón de cosas que se hacen y no se conocen, que hace un sindicato solidariamente. Cosas que no se ven pero son labor del sindicato.

 

Cosas que exceden lo estrictamente sindical.

Por lo menos los sindicatos grandes todos excedemos lo estrictamente sindical. En nuestro caso tenemos una serie de lazos solidarios: convenio con el patronato de liberados por el que vienen hijos de las familias con las que trabaja el patronato a hacer uso de la piscina, una tarea de socialización; a través del MTOP vienen gurises de las escuelas de la zona; tenemos muchachos del SIRPA trabajando en AEBU; guardería; hogares para estudiantes del interior. Hay un tejido solidario que está permanentemente en la vuelta. Lo mismo con propuestas programáticas. Nosotros en este tema de la ley de inclusión financiera actuamos mucho haciendo aportes; algo que ha sido una impronta siempre, interactuar, hacer propuestas para bancos del estado. Hay mucha tarea que no es la de estarse peleando.

En los últimos años en nuestro país se han creado varios sindicatos.

La reinstalación de los consejos de salarios en el 2005 generó una afiliación sindical en aluvión. La posibilidad -o más bien la obligatoriedad porque es una ley y cada rama tiene que tener sus laudos; no es si se puede o se quiere negociar, hay que negociar- a los trabajadores los motivó a organizarse porque tenían la posibilidad de discutir sus salarios. La afiliación del PIT-CNT del 2005 a la fecha se triplicó. Una afiliación que rondaba los 100.000 trabajadores ahora anda por encima de los 300.000. Se incorporó por tanto también una masa de dirigentes jóvenes con ganas de hacer cosas. Hubo organización sindical y a su vez hubo logros. Había sectores que eran dramáticos. Había empresas que por ejemplo hacía 10 años que a la gente ni siquiera le ajustaban por inflación. También en el gobierno de Tabaré se aprobaron varias leyes de protección sindical, por que la actividad sindical en esos lugares donde no hay tradición genera que hay empresarios que empiezan a despedir gente. Creo que eso posibilitó, otorgó mucho más realismo a la central sindical. Nucleó a todas las ramas de actividad con buena representación lo cual fue importante.

¿Cambió algo el diálogo con el gobierno desde que allí está el Frente Amplio?

Primero hay una base que te la da que hay conocimiento de las personas. Todos los que venimos militando hace muchos años en la izquierda conocemos a la gente de gobierno. En muchos casos eso da una aproximación personal que es distinta. Pero además creo que ha habido una actitud de diálogo con los trabajadores en forma permanente. Lo cual no quiere decir que siempre -porque por ahí hay críticas de que el gobierno son los sindicatos- estés de acuerdo con lo que plantea el gobierno ni que el gobierno esté de acuerdo con lo que planteás vos. De hecho nosotros mismos hemos tenido conflictos muy duros, pero hay un nivel de diálogo. Sobre todo creo que cambió que hay gente con actitud de trabajo y con honestidad demostrada. Eso genera otra confianza en el diálogo, uno está discutiendo con alguien que, aunque te diga que no, está administrando. A la democracia hay que reconocerle que el que administra es el que representa los intereses del conjunto. Nosotros podemos tener la cabeza abierta pero un sindicato representa básicamente los intereses de su colectivo. Pero ese colectivo tiene que interactuar con el resto de la sociedad; es una cosa donde los sindicatos no nos podemos equivocar.

Uno siempre tiene un sentido corporativo en la medida que pertenece a una corporación de trabajadores. Creo que la patología del corporativismo es cuando reivindicás algo que es perjudicial para otros sectores. Si yo reivindico lo mío pero con lo mío perjudico por ejemplo al usuario del servicio o a la propia administración de las empresas, entonces ahí ya no es legítimo. Yo tengo derecho sí a ser corporativo en el sentido de defender mis intereses, pero mis intereses tienen que tener una ecuación razonable con los intereses del resto de la sociedad. El Estado es el que representa los intereses de todos y muchas veces entre quien defiende los intereses de todos y el que defiende los intereses de un sector hay una confrontación.

En ese sentido tratamos, no digo que lo logremos pero tratamos siempre, de tener esa visión. Por ejemplo, una de las cosas que estamos reclamando ahora es que haya un mayor horario de atención al público. Porque el horario bancario es muy restringido, no es cómodo para la gente. Seguramente, en la medida en que se implemente, eso a nosotros nos va a exigir algún reacomodo, ver que nadie salga perjudicado por ello. Eso es bueno que el sindicato lo vea, no es bueno decir que atendemos de 1 a 5 porque nos resulta cómodo a nosotros. Queremos que el servicio se brinde con mejor calidad para el usuario.

 

¿Para este año, con este nuevo gobierno, hay desafíos?

Como todo año de inicio de gobierno se discute el presupuesto por tanto ahí, sobre todo en el sector estatal, van a haber desafíos importantes. Es previsible que este año sea un año conflictivo, de movilizaciones.

A su vez, el gobierno va a partir de una base de dos elementos. Primero de una coyuntura internacional, que si bien creo que no va a ser mala como auguran algunos, tiene que ser de cautela; se va a seguir creciendo pero no al ritmo en que se venía. El otro elemento es que ha habido un crecimiento del salario real importante y el gobierno va a intentar atemperarlo. El salario real en muchas actividades ha crecido de forma importante y no puede seguir creciendo sino está ligado a variables de productividad. Este año también vencen los convenios de los consejos de salarios. Por tanto a partir de mitad de año van a ser convocados los consejos de salarios y ahí esta tensión va a estar. La tensión entre el Estado que va a buscar restringir lo más posible el crecimiento del salario y el movimiento sindical que va a querer mejorar.

Yo soy de la idea de que hay que llegar a una propuesta que sea un mix. Es cierto que hay determinadas ramas que si no es por el crecimiento de productividad es muy difícil que puedan crecer, pero también es real que hay sectores que siguen estando rezagados. Para esos de alguna forma hay que buscar un crecimiento paulatino, porque a su vez el país es caro. Hay salarios que hay que seguir buscando la forma de levantarlos.

A su vez nosotros hicimos algunas propuestas con respecto al tema productividad, en cuanto a que se debe legislar la forma en que las empresas presentan la información en los consejos de salarios. Estamos trabajando en un proyecto de que el parlamento deba legislar, para que haya un protocolo. Con garantías también, porque tampoco es información que puede estar rondando por todos lados, que el que la maneja tenga compromiso de reserva con esa información y sea sancionado si no la cumple.

Creo que ahí hay dos factores importantes que son objetivos importantes que van a ser la negociación salarial tanto en lo público como en lo privado. Va a ser una discusión compleja y que presumiblemente tenga conflictividad.

A su vez el PIT-CNT tiene congreso este año, hace congresos cada dos o tres años. Será a mitad de año, y también presagia movimiento político en la interna. Un par de días donde se discute mucho todo, se toman resoluciones programáticas. Hay muchas resoluciones de tipo voluntaristas pero también las más pesadas. El tema de la productividad va a ser uno, hay una gran discusión pendiente sobre qué es y qué quiere decir medirla. Después hay temas que siempre acompañan al movimiento sindical: los derechos humanos, la preocupación por la educación, la salud, la seguridad social. La seguridad social es un tema que está siempre y es de las cosas que el movimiento sindical gestionó bien, con la representación de los trabajadores en el BPS. Es un gran tema porque los sistemas de seguridad social están crujiendo en el mundo.

 

Son los temas del país.

Son los grandes temas nacionales y sobre los que el movimiento sindical siempre tiene una impronta.