Aglicanismo: Unidad en la Diversidad

POR Pbro. Dr. Enrique Illarze Delgado, OblSB Centrales Sin comentarios

Todo se ignora sobre la llegada de Cristo a Britania. Lo usual era a través de soldados, comerciantes y esclavos. Lo cierto es que Tertuliano en 209 nos habla de presencia establecida cristiana allí; en el 259 es la muerte del primer mártir, Albano, en la ciudad de Verulamium, y en los concilios de Arlés (314) y Nicea (325) hubo obispos ingleses.

Orígenes hasta el Siglo XVI

Con la retirada romana en el siglo V ante las invasiones bárbaras el cristianismo celta-romano tiene un retroceso, refugiándose en el oeste con Niniano y David, desde donde, merced a la labor de monjes como Patricio y Columbano prosiguieron la misión desde Irlanda a Gales y Escocia, con una Iglesia basada en los monasterios, no en los obispos, austera y simple. Gregorio el Grande, obispo de Roma, envía al monje Agustín en el 596 para la conversión de los anglos, quien llega al sur de Inglaterra (Canterbury) y se encuentra con ese cristianismo de tipo celta no romano pero firme, y que terminará adoptando los usos romanos paulatinamente (Concilios de Whitsby en c. 658 y Cloveshoo c. 727).

Altos y bajos en la Iglesia Inglesa romanizada, a lo largo de la E. Media hasta el siglo XVI, entre el Papado, los reyes y el pueblo. La Reforma de Lutero en Alemania del 1517 no es imitada por Inglaterra, y su rey, Enrique VIII (1491-1547) se mantiene fiel a Roma y contrario a Lutero, tanto que recibe del Papa el título de “Defensor de la Fe”, que es usado hasta hoy por los monarcas ingleses. La división sobrevendrá entre 1529 y 1559, originada por un complicado caso jurídico matrimonial y en la sucesión de Enrique, que solicita la anulación de su matrimonio, que es negada por el papa Clemente por razones netamente políticas. Ello fuerza a Enrique a poner su autoridad por encima de la papal y completar el absolutismo real también en el campo religioso. Por ello la Reforma inglesa fue tardía, conservadora, paulatina, originada en un cisma y no en una herejía teológica. No había interés en crear un nuevo tipo de Iglesia, sino de resolver un problema real. Comenzó con Enrique, siguió con su hijo Eduardo VI, (1537-1552) retrocedió con su hija María I (1516-58) y se consolidó con su otra hija Isabel I (1533-1603).

El compromiso isabelino, que halló expresión teológica con Richard Hooker (1554-1600), evitó los excesos romanos y de los puritanos filo-calvinistas y dio a la Iglesia inglesa ese calificativo de “via media” que persiste hasta el presente y que tiene como base el trípode de Fe, Tradición y Razón, que está en la esencia de nuestra forma de considerar y vivir la fe cristiana. La lucha con los puritanos marcó todo el siglo XVII, no sólo a nivel de ideas, sino también en lo político y militar, pero a fines de ese siglo puede hablarse del establecimiento definitivo del anglicanismo.

La diversidad teológica anglicana.

Entre los siglos XVIII al XX se desarrollaron las 4 grandes líneas, tendencias o partidos dentro de la Iglesia y todos ellos basados en la doctrina de la Encarnación y el predominio de uno u otro, según el momento y circunstancias históricas y sociales va marcando el rumbo general de la Comunión Anglicana.

Evangelicales, desde el siglo XVIII. Sus adherentes, en general, se caracterizan por un fuerte compromiso misionero, trabajos en acción social, énfasis en la acción salvadora de Cristo y la necesidad de la conversión personal y el uso de la Escritura como única norma para la fe y la vida personales. Como no eran muy afines de la tradición y el ritual fueron llamados de “Iglesia Baja”.

Anglo Católicos, desde 1833: con una posición teológica y sacramental que enfatiza la continuidad con la Iglesia primitiva y medieval, rechazando el término “protestante”. Tuvo su base en el Movimiento de Oxford, que se oponía tanto al erastianismo [de Erastus, nombre que se dio al teólogo suizo del s. XVI, Thomas Lieber] como al liberalismo, daba importancia al ritual y la tradición, grandísima acción social entre las clases pobres y popularizó sus puntos de vista a través de publicaciones periódicas llamadas ”Folletos para la época”, de amplísima difusión. A su influjo también renacieron las congregaciones y órdenes religiosas en el anglicanismo (1841).

Liberales, alrededor de 1870, como resultado de los desafíos que los adelantos científicos y las nuevas teorías plantearon a la Teología: evolucionismo, criticismo bíblico, ideas políticas, económicas y filosóficas nuevas, y también sostuvieron una posición crítica sobre el poder absoluto de la Iglesia para sancionar a aquellos que opinaban contra posiciones tradicionales en teología y Biblia. Su obra teológica base es “Lux Mundi”, conjunto de ensayos dirigido por Charles Gore (1853-1932).

Carismáticos, a comienzos del siglo XX, consecuencias del llamado “fenómeno de la calle Azuza” en la ciudad de Los Ángeles (USA) en los años de 1901 y siguientes, que dio origen a la llamada “3ª. Onda Pentecostal”. Permea las posiciones evangelical y anglo católica de formas diferentes. Presenta similitud con el MRCC o con los Movimientos de Renovación en otras Iglesias históricas de la Reforma, aunque no tanto con las Pentecostales tradicionales y ninguno con las Neo-Pentecostales.

Los grandes desafíos de la actualidad. (Siglos XIX al XXI)

El Gran desafío de la Comunión: reorganización para enfrentar la misión mundial de una Iglesia que había nacido insular, blanca y anglosajona, que creció al influjo del crecimiento del imperio británico y que ahora enfrenta situaciones globales de muy diferente cuño. Desde 1867 los Arzobispos de Canterbury convocan cada 10 años, las llamadas Conferencias de Lambeth, asambleas mundiales que reúnen a todos los obispos dela Comunión para tratar problemas y situaciones globales que atañen a toda la Iglesia. Sus Resoluciones, dada la organización de tipo federal que tiene la Comunión, no son obligatorias, sino propositivas y para tener valor canónico deben ser aceptadas por cada una de las 37 Provincias que componen la Comunión.

Los grandes temas: 1) La Cuestión Social: a principios del siglo XIX a) leyes para la abolición del tráfico de esclavos (W. Wilberforce en 1807, anglicano evangelical y parlamentario consigue aprobar la ley); b) trabajo, justicia social y testimonio cristiano: hacia 1860/70 nace el Socialismo Cristiano en Inglaterra con sacerdotes anglicanos: Maurice, Ludlow, Kingsley, décadas antes de la “Rerum Novarum”, simiente de la Unión Social Cristiana y de la radical Liga Socialista Cristiana, así como centros de enseñanza de oficios y de educación superior para personas pobres de ambos sexos. En los Estados Unidos el Movimiento del Evangelio Social en los 1880 se desarrolló con fuerza en el campo de la Iglesia Episcopal (como son llamados los anglicanos, en USA, hasta hoy en día). Nombres como Ely, Potter, Brewster y Rainsford, todos ellos clérigos, fueron importantes. c) Racismo, género y sexualidad humana: son temas actuales, polémicos, y hasta divisivos, que no han sido rehuidos por los anglicanos, que están en perpetuo diálogo, siguiendo el lema de la Comunión, tomado de Juan 8:32 “La verdad os hará libres”, que está en nuestro blasón. Arzobispo Tutu es el gran exponente, de que los temas despiertan apoyo tanto teórico como práctico, tanto en las jerarquías como en el laicado. La ordenación femenina, la inclusión, luchas y diálogos difíciles y dolorosos entorno al matrimonio igualitario, ordenación de homosexuales, están en el foro del debate en la Iglesia. 2) Ecumenismo y Diálogo Interreligioso: promoviendo el mayor conocimiento entre los religiosamente diferentes, para hallar puntos en común que permitan superar antiguos rencores, allanen el camino para la comprensión, la tolerancia mutua y la paz, en sentido amplio. Se integra el Consejo Mundial de Iglesias desde su fundación, teniendo Diálogos Bi y Multilaterales con diversas Iglesias y otras Fes religiosas (judíos, musulmanes, budistas, indígenas). 3) Fe y Liturgia: La uniformidad, distintiva de los siglos XVI a mediados del XX, dio paso a la unión en la diversidad. A partir de 1970 las diferentes Provincias han tomado como norma producir sus propios ritos y expresiones de fe, tomando como puntos de partida: biblismo, lenguaje actualizado y accesible al pueblo e inculturación. 4) Participación plena del Pueblo de Dios en la vida eclesial: en la Comunión, los laicos (hombres y mujeres), participan obligatoriamente de todos los organismos eclesiales de gestión y decisión aunque no todavía en las jerarquías eclesiásticas, pues hay provincias donde aún no les está permitido llegar a ser Obispas o Arzobispas (pero si ya pueden ser ordenadas presbíteras).

EL ANGLICANISMO EN EL URUGUAY – 1842 AL PRESENTE.

Se llegó oficialmente en 1842, como consecuencia del Tratado de Amistad y Comercio entre Inglaterra y Uruguay, que aseguraba a los súbditos de ambos países la libertad de culto. El primer bautismo es de 1842 y el primer matrimonio es de 1847. La catedral de la Ssma. Trinidad (“Templo Inglés”) es de 1844 y el atendimiento pastoral era dado por capellanes nombrados por el Obispo de Londres y su estipendio provenía del Estado, hasta 1875, en que pasó a depender exclusivamente de la comunidad local, y así sigue hasta el presente. La Iglesia atendía a todos los no romanos, aunque no fuesen anglicanos, como era usual en las capellanías inglesas en todo el mundo. Nacieron también capillas en Fray Bentos (1869), Paysandú y Salto (1866). Nada quedó de Paysandú, pero Fray Bentos y Salto siguen vivas. En Conchillas hubo, a principios del siglo XX una comunidad, mientras duraron las obras de construcción del puerto de Buenos Aires, para atender a empleados ingleses de la compañía. Eclesiásticamente la Iglesia en el Uruguay dependía del Obispo en las Is. Malvinas (Falkland) hasta que a principios del siglo pasado la sede se trasladó a Bs. As. Una característica en el Uruguay fue su etnicidad. Montevideo centró su presencia y servicio a ingleses, sus descendientes y expatriados y los cultos eran exclusivamente en lengua inglesa. Fray Bentos y Salto se aclimataron más al español, pero estuvieron activas hasta la década de 1960 y después, sin capellanes residentes, eran visitadas esporádicamente por sacerdotes del litoral argentino. En la capital el trabajo se reinició con más determinación en 1979, incluyendo un firme trabajo en español. Nuevas comunidades (Rivera, Progreso, Jardines, Aguada, Colón) nacieron y un clero nativo también. El primer uruguayo ordenado presbítero fue Enrique Illarze, en Diciembre de 1987 (al presente son 10, tres de ellos, mujeres). En 1988 fue creada la Diócesis de Uruguay, siendo su primer obispo William Godfrey. Canónicamente, Uruguay forma parte de la Provincia Anglicana de América del Sur integrada por Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, cuyo Obispo Primado actual es Gregorio Venables, que es también obispo de Buenos Aires. La lengua oficial es el español. Una característica actual de la Iglesia en el Uruguay es su gran envolvimiento con Acción Social y mantiene, en convenio con INAU/MIDES varios proyectos para niños, jóvenes y adultos. Se está presente también a nivel de Ecumenismo, integrando el Consejo de Iglesias Cristianas del Uruguay (CICU), la Confraternidad Judeo-Cristiana y el Foro de Diálogo Inter-Religioso del Uruguay. Los desafíos del presente son: Misión, Formación, Mejor y Mayor uso de los recursos disponibles, tanto humanos como financieros, para poder cumplir de forma más eficiente y responsable los trabajos de expansión del Reino de Dios, enfrentando los desafíos del presente en el contexto uruguayo.

Está claro que en una síntesis tan apretada como la de este artículo, mucho quedó afuera y hay simplificaciones, pero en el carácter periodístico de esta nota, ello era necesario. Valga entonces la aclaración y disculpa del autor, quien está a disposición para contactos ampliatorios y trabaja actualmente en las parroquias de Espíritu Santo y San Lucas en la ciudad de Salto.

Salto, 17 de setiembre de 2017.-. – idea.5491@yahoo.com.br

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