París 2015: ahora o nunca

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Políticos discutiendo el cambio climático

Número 43 – Por Nicolás Dorronsoro 09/2015

El cambio climático obliga a la comunidad internacional a tomar decisiones

 

Hace unos días, un estudio realizado en la universidad de Yale afirmaba que, cada año, nuestro planeta pierde 10 mil millones de árboles[2]. La noticia pasó desapercibida entre otros asuntos que consideramos más importantes. Del mismo modo, es muy probable que la próxima Conferencia Internacional sobre el Clima, que tendrá lugar en París en diciembre de este año,  pase desapercibida. Sin embargo, en esa conferencia se estarán tomando decisiones que afectarán a cientos de millones de personas, y a generaciones futuras. Por ello, en las siguientes páginas me gustaría acercar al lector a lo que va a ocurrir en París próximamente. Haremos un poco de historia, relatando algunas de las vicisitudes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, algunas de las claves de la lucha contra el cambio climático, y acabaremos con una reflexión personal a partir de mi experiencia de vida en el continente africano.
Pero antes de meternos en harina, y para referirme a lo que entiendo como Ecología, quiero transcribir aquí unas palabras de Patxi Alvarez de los Mozos, director del Secretariado para la justicia social y la ecología de la Compañía de Jesús[3]:
Hablamos fundamentalmente de tres cosas:
  1. De la necesidad del cuidado de la creación. De la naturaleza, del medio ambiente, que es lo que normalmente en la mayor parte de los ámbitos se llama Ecología.
  2. Pero hablamos de una segunda cosa muy importante que es que la mayor parte de las consecuencias negativas de los cambios climáticos y del medio ambiente las sufren los pobres. Aquí nos estamos jugando una cuestión de justicia muy grande. Desplazamiento forzado de personas, cambio de los patrones de crecimiento de las plantas y por tanto influencia sobre las cosechas… etc. Luego hay una cuestión de Justicia hoy, y una cuestión de Justicia mañana. Porque, ¿qué será de nuestros hijos? Es decir hay una cuestión de justicia intergeneracional.
  3. Hablamos de una tercera cosa: ¿Estamos dispuestos a cambiar? Se necesitan cambios personales, sociales, grupales. El tercer aspecto es: ¿y tú qué? Tenemos necesidad de involucrarnos en nuestras comunidades, obras, nosotros personalmente… los patrones de consumo que habitualmente tenemos en el primer mundo son inviables, y además son injustos. Por eso hay que hablar de las tres cosas.
Según el consenso científico, si no actuamos hoy frente al cambio climático haremos frente a un mundo con una temperatura media varios grados más alta que cuando éramos niños. ¿Qué significa esto? Las consecuencias del efecto invernadero son devastadoras para la vida humana. Estas son algunas de ellas:
  • Disminución de recursos hídricos por las sequías y la mayor evaporación del agua (ciertas zonas fértiles podrían convertirse en desiertos).
  • Impacto negativo en la agricultura y de la ganadería por los cambios en las precipitaciones.
  • Reducción de la superficie de glaciares y, como consecuencia, elevación del nivel del agua de mares y océanos (posibles inundaciones de zonas próximas al mar o islas).
  • Afectación de los ecosistemas por el cambio en el clima[4].
Todo esto es una realidad científica. Tal y como expresaba  recientemente el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama [5], el momento de escuchar a los negacionistas del cambio climático ya pasó. La evidencia es abrumadora. Oponerse hoy a ella recuerda a los esfuerzos de la industria del tabaco por desmentir los perjuicios del tabaquismo sobre la salud.
Un poco de historia
Frente a una realidad innegable, la respuesta coordinada de la comunidad internacional comienza en Río, en 1992, con la creación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, suscrita por 196 países. El objetivo era evitar la “peligrosa interferencia antropogénica en el medio ambiente” ante la señal de alarma lanzada por la comunidad científica. Documentales como “Una verdad incómoda”, del ex vicepresidente norteamericano Al Gore, ayudaron a crear conciencia del problema del efecto invernadero en los años 90. Sin embargo, las consecuencias del 11 de septiembre relegaron al desafío ecológico de un lugar preeminente en la agenda internacional a las segundas páginas de las prioridades gubernamentales. La imagen de lucha contra la producción de CO2 como intrínsecamente contraria al crecimiento económico fue otro lastre para la adopción de medidas concretas (en ese sentido, existe un consenso cada vez mayor en que crecimiento económico y lucha contra el cambio climático no son conceptos antitéticos, sino complementarios)[6].
En este contexto, las distintas conferencias internacionales que siguieron a Río en 1992 fueron sucediéndose de un modo bastante deslucido, en cuanto a sus resultados, en la mayor parte de los casos. Puede decirse que estos encuentros se han ido repitiendo anualmente con una misma secuencia de cara a la opinión pública: dan inicio con un optimismo más o menos voluntarista por lograr acuerdos entre países, y terminan, casi indefectiblemente, con resultados insuficientes y decepcionantes.
Tras el punto de inflexión que supuso el fracaso de la conferencia de Copenhague en 2009, la última cumbre del clima (en Lima, en diciembre del año pasado) logró un acuerdo débil, “de mínimos”[7] en las medidas a adoptar para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, varios analistas estiman que el consenso logrado en Perú podría ser una buena pista de despegue para lograr objetivos mayores: los 196 países firmantes se comprometieron a presentar públicamente cuáles son sus medidas “cuantificables” para reducir sus respectivas emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas [8]. Y es lo que han estado haciendo a lo largo de este año.
China y Estados Unidos, actores clave
Para lograr una reducción significativa en la producción de gases de efecto invernadero, el compromiso de los Estados Unidos y China es primordial, ya que ambos producen en torno al 45% del CO2 que genera la humanidad. Los Estados Unidos, liderados por un presidente que quiere dejar su huella en la Historia, aspiran a reducir sus emisiones en un 32% de aquí a  2030. Pero la buena noticia viene sobre todo de China, que por primera vez considera abiertamente que el cambio climático no es un problema únicamente occidental.
Según un estudio publicado el pasado junio por la London School of Economics [9], China sería  la primera productora mundial de gases responsables del efecto invernadero, con un 25% del total mundial. Las autoridades afirman buscar una reducción del 60-65% de ellas de aquí a 2030 [10] , y que un 20 por ciento de su energía sea limpia para esta fecha [11]. Este compromiso con el medio ambiente parece real, y el último botón de muestra sería la central solar que China está construyendo en Pakistán, la mayor del mundo en su género y con capacidad para alimentar las necesidades de 320.000 hogares [12].
Estos compromisos de los distintos países ante la opinión pública vienen preparando el terreno a la Conferencia de París sobre el Clima, que tendrá lugar del 30 de noviembre al 11 diciembre de este año. El objetivo es claro: mantener el calentamiento por debajo de una diferencia de dos grados con respecto a las temperaturas de 1850. Los científicos alertan que la cumbre de París es la última oportunidad para virar en la dirección correcta antes de que la degradación sea irreversible. Aunque distintos analistas afirman que la conferencia no logrará acuerdos vinculantes, puede esperarse que el consenso global [13] permita hacer progresos.
En este camino hacia París, la encíclica “Laudato Si” [14] del Papa Francisco  ha constituido un acontecimiento de enorme magnitud. En ella, el Papa señala que “hay un consenso científico sólido” [15] de que el cambio climático es un fenómeno innegable, que su “principal” causa es el ser humano, que el destino del hombre y la naturaleza están unidos, y alienta a la comunidad humana a proteger la creación frente a la destrucción del medio ambiente. La incidencia política del Vaticano en cuestiones medioambientales se ha reflejado también en la Conferencia internacional organizada por Justicia y Paz y las organizaciones católicas de desarrollo en julio de 2015 [16]. La participación de Naomi Klein, autora de “Esto lo cambia todo ” [17] en esta conferencia demostró una vez más la capacidad aglutinadora del papa Francisco y su extraordinario liderazgo en pos del bien común.
Algunas reflexiones 
Hace unos días, el presidente de Estados Unidos afirmaba que la lucha contra el cambio climático es una “obligación moral” [18]. Es una obligación moral a corto plazo, y una obligación moral y vital a largo. A corto plazo, en tanto que nuestros actos están causando un impacto ecológico tangible, ya incuestionable, en ecosistemas en los que viven seres humanos con nombres y apellidos. Moral y vital a largo, porque nuestros modelos de vida insostenibles amenazan la supervivencia del ser humano como especie si no comprende que los recursos de que dispone son finitos y que el planeta en que habita tiene límites. Sencillamente, no hay un plan B porque no existe un planeta B.
Sin embargo, todo lo dicho anteriormente nos sigue resultando lejano. Podemos entender con la razón la importancia del problema, pero la gravedad de la cuestión aún no se ha alojado en nuestras vísceras (con excepciones como Leonardo Boff, un profeta que clama en el desierto). En general, no lo sentimos como deberíamos sentirlo porque no entendemos qué tiene que ver con nosotros. Tenemos otras preocupaciones, otras prioridades. Y lo entendemos poco. Y creemos que la solución al problema tiene poco que ver con nuestro día a día.
Si bien los pequeños cambios en nuestros hábitos diarios son imprescindibles, nuestra miopía para ver esa conexión entre lo micro y lo macro permanece. Al estar separados de nuestro medio ambiente y no entender que somos medio ambiente, creemos que es un problema que no tiene que ver con nosotros. A pesar de que las consecuencias de nuestro modo de vida insostenible ya están a la vista de todos. Me gustaría traer a colación una frase de Albert Einstein:
 “Un ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros “Universo”, una parte limitada en tiempo y en espacio. Él se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones como algo separado del resto-una especie de ilusión óptica de su consciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto por unas cuantas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al ampliar nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza. Nadie es capaz de lograr esto por completo, pero el esfuerzo por tal logro es en sí mismo parte de la liberación y una base para la seguridad interna” [19] .
Para entender esa “obligación moral” de que hablaba Barack Obama podemos volver a otra de esas noticias que pasan desapercibidas. El pasado 8 de septiembre, los líderes de 7 países del Pacífico hacían un llamamiento  de auxilio [20] a la comunidad internacional. Por su localización geográfica y condiciones particulares, el cambio climático afecta a estos países mucho más que a ningún otro lugar en el mundo (aumento de ciclones tropicales, aumento del nivel del mar, cambios en la pluviometría, acidificación de los océanos). Piden medidas concretas porque se les acaba el tiempo antes que a nadie. Los siete países firmantes son las islas Cook, Kiribati, Nauru, Niue, las Islas Marshall, Palau y Tuvalu.
En palabras de Zygmunt Bauman, Tuvalu ese es uno de esos lugares que no visitaremos jamás. Dicho de otro modo, Tuvalu equivale a Plutón. Sin embargo, en lo que a mí respecta, me gustaría dejar constancia de que he estado en lugares como Tuvalu.
A raíz de haber vivido en África, y concretamente en la región de Guera, en Chad, mi concepción del cambio climático ha cambiado. Tal y como se ha dicho más arriba, se estima que el aumento en las temperatura del planeta podría provocar éxodos masivos de población como consecuencia de las sequías, y la franja del Sahel, en la que se halla la región de Guera, está directamente afectada.
Para mí, ahora, ya no hablamos de “un éxodo de población”.
Para mí, ahora, ya hablamos de las vidas de Hassan, Souleyman, Erbyé, Mahmat Nour, Adef, Akouna, Haroun, Ahmat, Fatouma, y de sus hijos, y los hijos de sus hijos.
Para mí, ahora, ya no es un fenómeno remoto que afecta a personas sin nombres y apellidos, sino una realidad que va a afectar a corto plazo a amigos y conocidos.
Por otra parte, cualquiera de estas personas citadas genera en un año la basura que yo produzco en menos de un mes. Pero ese ya es un tema para otra ocasión.
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Notas:
[1] http://elpais.com/diario/2001/07/20/opinion/995580007_850215.html
[2] 15.000 millones desaparecen por 5000 plantados cada año.
http://www.climateactionprogramme.org/news/three_trillion_trees_on_earth_with_15bn_cut_down_per_year
[3] http://jesuitascam.org/entrevista-a-patxi-alvarez-de-los-mozos-sj/
[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_invernadero
[5] “The time to heed the critics and the cynics and the deniers is past… Those who want to ignore the science, they are increasingly alone. They’re on their own shrinking island.” http://www.climateactionprogramme.org/news/obama_calls_for_strong_global_climate_deal_on_historic_tour_of_alaska
[6] Hoy en día, el desarrollo tecnológico en campos como las energías renovables ve al cambio de modelo energético como una oportunidad de riqueza para todos.
[7] http://unfccc.int/files/meetings/lima_dec_2014/in-session/application/pdf/cpl14.pdf
[8]http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/14/actualidad/1418595958_974258.html
[9] http://www.lse.ac.uk/GranthamInstitute/publication/chinas-new-normal-structural-change-better-growth-and-peak-emissions/
[10] http://energydesk.greenpeace.org/2015/06/30/china-submits-un-climate-pledge/
[11] Las emisiones chinas de CO2 se basan en un 80 por ciento en sus minas de carbón.
[12]http://www.climateactionprogramme.org/news/china_building_worlds_largest_solar_park_in_pakistan
[13]http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/14/actualidad/1418588250_011625.html
[14] http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
[15]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150618_papa_enciclica_cambio_climatico_claves_wbm
[16] http://www.cidse.org/newsroom/pontifical-council-for-justice-and-peace-cidse-press-conference-1st-july-2015.html
[17] http://thischangeseverything.org/
[18]http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/03/actualidad/1438626306_883702.html
[19] https://en.wikiquote.org/wiki/Albert_Einstein
[20] http://www.greenpeace.org/international/en/press/releases/Urgent-call-from-Pacific-nations-for-dialogue-on-coal-and-climate-change/
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