Pensando en el Por venir… APOYO A LA MATERNIDAD VULNERABLE

POR Adriana Abraham Centrales Sin comentarios

El Estado no logra responder al problema de la mujer embarazada en situación de desamparo. La única política pública al respecto es el aborto. La asociación civil CEPRODIH, Centro de Promoción por la Dignidad Humana, intenta generar una propuesta alternativa ante esta realidad que nos compromete a todos los uruguayos.

CEPRODIH se fundó en Montevideo, en 1998, con la misión de “Generar e implementar iniciativas de asistencia y promoción, así como defensa de los derechos de los más pobres y vulnerables de la comunidad, especialmente mujeres con niños en situación de alto riesgo social”. Desde sus orígenes ha sido pionera en la implementación de programas innovadores e integrales de atención y promoción a la familia, con la lógica de “no hacer más de lo mismo”, sino de ofrecer alternativas concretas y efectivas a las problemáticas para las cuales la sociedad, en su momento, no ofrecía respuestas: familias en situación de calle, violencia doméstica, etc. Hoy, el problema central al que el Estado no logra responder de forma acertada es la mujer embarazada en situación de desamparo. El aborto es la política pública que prima ante esta realidad.

En la búsqueda de cumplir nuestra misión, en los últimos años, estamos trabajando sobre tres variables que fundamentan nuestras acciones y en las cuales, desde nuestro pequeño lugar,   intentamos  incidir.

 

Tasa de natalidad en descenso 

Uruguay enfrenta un profundo cambio demográfico;  según el informe que acaba de publicar CEPAL y el Banco Mundial “no nacen niños en Uruguay”, y esto será irreversible si no se toman medidas a tiempo. En 2001, Uruguay tenía una tasa de fecundidad de 2,37 hijos por mujer, pero de acuerdo al último censo, la cifra ha descendido. Hoy tenemos 1,83 hijos, cuando el mínimo para garantizar el reemplazo generacional es de 2,1 hijos por mujer. El envejecimiento acarreará en veinte años serias consecuencias sobre el sistema de seguridad social entre otros, la población económicamente activa  no podrá hacer frente al costo de la población pasiva. “Se hace insustentable una sociedad envejecida. No sólo por la relación entre población activa y pasiva laboralmente, sino desde el punto de vista del necesario aporte que hacen las nuevas generaciones para que la sociedad no se anquilose y se paralice» (Sendic, 2015).

Sin embargo, no hay políticas de fomento de la maternidad. Al contrario, se ha impuesto culturalmente una ideología que de alguna manera hace ver la maternidad como una carga de la cual deshacerse, una traba para la realización personal de la mujer, sobre todo en las clases media y alta. En contrapartida la Presidencia de la Cámara de diputados, durante 2016, ha implementado la propuesta “Puertas abiertas a la maternidad” a fin de poner foco en un problema que tanto Estado como Sociedad civil deberíamos enfrentar de forma conjunta.

Infantilización de la pobreza

Por otro lado, casi la mitad de los niños uruguayos nacen y viven bajo la línea de  pobreza. El 20% de los hogares más pobres cargan con la responsabilidad del desarrollo y la educación de la mitad de los niños uruguayos. Según UNICEF, “pese al crecimiento sostenido, el incremento de los ingresos y la reducción de la desigualdad, muchos niños uruguayos siguen naciendo y viviendo en condiciones de extrema vulnerabilidad…”. Se entiende que «los dispositivos con que hoy cuenta el país para atacar y revertir estos problemas estructurales, si bien registraron avances significativos, son a todas luces insuficientes».

La preocupación, como es sabido, es que lo que no se logre desarrollar adecuadamente en los primeros 1000 días de vida desde la gestación, luego será muy difícil revertir, con las consecuencias que implica en el rendimiento escolar, salud, etc. Ante esto advierte OPP: «En este contexto, cada niño es un tesoro, cada niño vale mucho… Lo primero, por tanto, es no perder ni uno solo de esos niños”.

 

Ley 18.987

Paradójicamente, a esta realidad se suma que, desde que se implementó la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo se han producido más de 16.000 abortos. Según las últimas cifras se realizan 26 abortos legales por día, 780 al mes.

Si bien hoy la mujer de todas las clases sociales tiene la opción de decidir si tener o no el niño, es una realidad que muchas mujeres pobres enfrentan la compleja situación de encontrarse al momento del embarazo sin el apoyo de sus parejas ni de sus familias y sin recursos económicos. Es  muy difícil que una empresa incorpore a una mujer embarazada, por lo que en la etapa de mayor vulnerabilidad no solo queda sola, sino con el agravante de no conseguir trabajo.  En muchas ocasiones la incertidumbre y el miedo la lleva a tomar decisiones que pueden poner en peligro su propia vida y/o dejan secuelas psíquicas y emocionales difíciles de sanar.

Contemplando esto, el Artículo 3 de la ley dispone la obligatoriedad de la mujer de entrevistarse con un equipo interdisciplinario que deberá informarle,  entre otras cosas, sobre “las alternativas al aborto provocado, incluyendo los programas disponibles de apoyo social y económico…” De manera que,  durante los “cinco días de reflexión” la mujer pueda tomar una decisión verdaderamente libre e  informada  (si está presionada por las circunstancias y sin opciones, su libertad se verá comprometida).  Pero esto no se está cumpliendo.

Las autoridades del MSP son conscientes que ante la duda o incertidumbre el Estado no tiene alternativas para ofrecerle a la mujer. Si bien, el Artículo 42 de la Constitución establece: “La maternidad cualquiera sea la condición o estado de la mujer, tiene derecho a la protección de la sociedad y a su asistencia en caso de desamparo”; la realidad hoy es que para la mujer que quisiera mantener su embarazo, pero atraviesa situaciones como las mencionadas, no existen alternativas concretas. Y de hecho,  el aborto  tampoco le solucionará ninguno de sus  problemas, ya que abortará y volverá a la misma situación de miseria y/o violencia en la que vivía, posiblemente repitiéndose el ciclo al poco tiempo.

 

Programa Por venir: una alternativa

Frente a la inexistencia de políticas integrales que apoyen desde el inicio la familia, en 2010, CEPRODIH consideró la implementación de un Programa que brinde atención a la mujer embarazada que enfrenta una encrucijada pero quisiera tener a su bebé, a fin de que encontrando una alternativa,  pueda continuar con su embarazo.

Actualmente la organización viene realizando esfuerzos de negociación con las autoridades públicas para que desde las policlínicas donde la mujer consulta y manifiesta su duda sea derivada inmediatamente a CEPRODIH.  De esta manera en el período de “reflexión” la mujer podrá conocer las alternativas que dispone y tomar así una decisión verdaderamente libre y consciente.

Pero el objetivo no es solamente que siga adelante con el embarazo y abandonarla a su suerte, sino acompañarla a resolver su problema, ofrecerle una respuesta rápida y efectiva ante las verdaderas causas de fondo que ponen en riesgo su vida y la del niño: desempleo, desamparo, violencia doméstica, entorno de riesgo (adicciones).

 

Inclusión económica de la mujer

OPP recomienda: “generar políticas que permitan a las mujeres compatibilizar su vida reproductiva con la productiva”. La pregunta es, ¿cómo?

La propuesta de CEPRODIH incluye la oportunidad de aprovechar los meses de embarazo para capacitarse y comenzar a generar ingresos que le permitan, una vez nacido el niño, sostener su familia con dignidad y autonomía. A través de un diagnóstico inicial, se comienza a diseñar un proyecto de vida que contemple los talentos y aspiraciones de la mujer. CEPRODIH brinda una batería de posibilidades de capacitación de manera que pueda disfrutar de su trabajo y que este se convierta no solo en fuente de ingresos sino de dignidad y realización personal, siempre en concordancia con las exigencias reales del mercado.

Uno de los obstáculos frecuentes para la inserción en el mercado de trabajo es quién le cuida el niño mientras ella trabaja, pues el Plan CAIF es a partir de los dos años. Por eso el Programa prevé la atención de los niños mientras la mamá se capacita y/o comienza a trabajar. Otro obstáculo real es que, de conseguir empleo, la madre debe ausentarse de la casa por largas horas descuidando así la debida atención del o los niños. Es por esto que CEPRODIH apuesta a la generación de Micro emprendimientos productivos y la participación en Negocios Inclusivos. De esta manera puede comenzar a generar ingresos rápidamente, producir desde su casa, acomodando sus horarios y no descuidar la atención de los niños.

La experiencia nos muestra que, de no atenderse éstas y otras variables la familia ingresa en un círculo de pobreza del que no puede salir por sí sola, arrastrando a los hijos a condiciones de miseria como las mencionadas. Pero cuando se le da una oportunidad concreta, la mujer la aprovecha, continua adelante con su embarazo, esos niños vienen al mundo en mejores  condiciones y logran salir adelante como familia. El Centro actúa como una red que frena el proceso de caída e impulsa a la mujer a reconstruir su vida junto a su hijo.

Algunas reflexiones

Si bien se repite en el discurso que el envejecimiento de la población “no es una mala noticia”, pues es un indicador que nos asemeja a los países en desarrollo, lo que no se dice es que los países en desarrollo ya están tomando medidas para revertir este proceso. No deja de resultar incierto qué futuro nos espera como sociedad si nacen pocos niños y la mayoría de éstos crecen sin las debidas condiciones para un desarrollo pleno.

Estamos convencidos que es necesario apoyar a las familias y en especial a la madre, para que pueda cumplir con su rol en la educación y bienestar de sus hijos. La familia es el principal agente de desarrollo, social, demográfico, económico y cultural de un país.  Es el contexto donde se desarrolla el ser humano. La familia tiene un potencial enorme como promotor del desarrollo y por eso nuestra finalidad es apoyarla y fortalecerla, especialmente aquellas que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Pero además, como cristianos, la defensa de la vida y la familia es el desafío que nos toca enfrentar en el tiempo presente. Donde se ha instalado una “cultura del descarte que se ensaña contra los más débiles”, como diría Papa Francisco, tenemos el deber de, a pesar de las dificultades, continuar  impulsando programas que protejan la vida. Programas que trasmitan a las nuevas generaciones la importancia y la belleza de la maternidad y la paternidad. Programas inteligentes que procuren soluciones concretas para las familias que atraviesan situaciones difíciles y solicitan nuestra ayuda.

Esta frase, que nos viene acompañando desde hace varios años, resume nuestra mirada: “Invertir en la mujer es una inversión rentable, pues trae como consecuencia niños más sanos, comunidades más prósperas y una convivencia más pacífica. Invertir en la mujer no solo es correcto es inteligente”.