Declaración de la Conferencia de Responsables de Cultos en Francia sobre la crisis climática

La Conferencia de Responsables de Cultos en Francia (CRCF) fue creada el 23 de noviembre de 2010. Reúne seis instancias responsables del Budismo, de las Iglesias cristianas (Católica, Ortodoxa, Protestante), del Islam y del Judaísmo. Esta iniciativa se explica por la voluntad de los responsables de cultos en Francia de profundizar su conocimiento mutuo, con el sentimiento de contribuir juntos a la cohesión de la sociedad en el respecto de las demás corrientes de pensamiento, y al reconocimiento de la laicidad como parte del bien común de nuestro país. La declaración que sigue fue entregada al Presidente de Francia con ocasión de un ayuno de los líderes religiosos, el 1 de julio de 2015. 

La crisis climática es un desafío espiritual y moral

Nosotros, miembros de la Conferencia de los Responsables de Cultos en Francia, tomamos la palabra juntos para compartir nuestra convicción de que, más allá de las problemáticas técnicas, económicas y geopolíticas, la crisis climática es un desafío espiritual y moral. Y lo que está en juego ante todo es nuestra relación a la creación, concebida como don de Dios, y a la naturaleza[1].

Habiendo perdido de vista su relación con la naturaleza y su íntima interdependencia con todo lo que la constituye, la humanidad se ha extraviado en una relación de dominación y explotación mortífera del medio ambiente. Nos encontramos ante el reto de repensar y vivir de otra manera nuestra relación con la creación y a la naturaleza. Somos una sola cosa con ella. Destruyendo el medio ambiente la humanidad se destruye a sí misma; preservándola, nos preservamos a nosotros, preservamos a nuestro prójimo y a las generaciones futuras.

Nuestra conciencia espiritual y moral está siendo interpelada. Enfrentamos el desafío de actuar a favor de la justicia, de la paz, de preparar con toda urgencia un futuro seguro y viable para nuestros hijos, saliendo de la era de las energías contaminantes, y reviendo nuestros modelos económicos de producción y de consumo sin límites.

Llamamos a un despertar de las conciencias para una acción climática consecuente y el cuestionamiento de nuestros valores y actitudes. Rechacemos la indiferencia y la avidez. Abrámonos a la compasión y a la fraternidad. Salgamos de nuestros egoísmos. Seamos solidarios y tomemos el bien común como brújula. Perseveremos y valoricemos cada acción.

Nuestro llamado

Francia acogerá y presidirá la 21 Conferencia de las Partes de la Convención-marco de las Naciones Unidas sobre los cambios climáticos (la COP21). Nuestro país juega y jugará un papel diplomático clave. Llamamos a la adopción de un acuerdo vinculante, aplicable a todos, que:

– comprometa a salir a tiempo de la era de las energías fósiles y encare un conjunto de objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que conserve el calentamiento medio global bien por debajo de +2oC, asegurando transparencia, responsabilidad y un proceso de revisión regular de los objetivos;

– proteja a las poblaciones más vulnerables a los impactos de los cambios climáticos, permitiéndoles adaptarse a ellos y teniendo en cuenta las pérdidas y daños que les causan;

– favorezca el desarrollo ecológicamente responsable y la lucha contra la pobreza que garantice un financiamiento adecuado, la transferencia de tecnologías y el reforzamiento de los saberes y competencias.

Nuestro compromiso

Aunque la COP21 es una etapa clave, estamos convencidos de que los desafíos que plantean los cambios climáticos no pueden ser enfrentados de modo efectivo por los Estados solos, sino sobre todo por una movilización individual y colectiva, hoy y en los años venideros. Llamamos por eso a los miembros de nuestras comunidades a tomar conciencia de lo que está en juego en la COP21 y a ir transformando sus propios modos de vida.

Nos comprometemos a enseñar y transmitir a partir de nuestros textos fundadores y de las tradiciones respectivas, la exigencia de tomar conciencia, de despertar y ser responsables como seres humanos en el seno de la naturaleza y la creación.

Mons. Georges PONTIER et Mons. Pascal DELANNOY. Conferencia Episcopal de Francia.

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[1] Corán, Sura 80, versículo 24-32: “¡Que mire el hombre su alimento! ¡Nosotros hemos derramado el agua en abundancia! Luego hendido la tierra profundamente y hecho crecer en ella grano, vides, hortalizas, olivos, palmeras, frondosos jardines, frutas, pastos, para disfrute vuestro y de vuestros rebaños”.

Biblia, Génesis 2, versículo 15: “El Señor Dios tomó al hombre y la colocó en el jardín del Edén para cultivar el suelo y cuidarlo”.

Cita de Buda, Dhammapada: “Ni en el cielo, ni en el fondo de los océanos, ni en ninguna otra parte de este vasto mundo, existe un lugar en donde el ser humano pueda escapar a las consecuencias de sus acciones”.