Democracias desafiadas en tiempos de transformaciones regionales y globales

Este es un momento privilegiado para instalar procesos dialógicos que nos saquen de las posiciones o visiones cíclopes y dar pasos en visiones integrales que den cuenta de la complejidad en la que nos encontramos. Salirnos en parte de las burbujas y analizar los diversos panópticos de los que somos parte.

Estamos ante una reestructura del capitalismo global, de los sistemas de control social, de transformaciones tecnológicas que impactan en los “mundos de la vida” de gestión de la convivencia y de los sistemas políticos. Es una trasformación de paradigmas. Esto desafía al sistema democrático en varios planos, tanto en su alcance como en abarcabilidad, garantía universal de derechos y formas de institucionalidad.

El día internacional de la Democracia, 15 de setiembre, fue una buena excusa para realizar un Diálogo Global[1] sobre la situación de las Democracias, que entendemos desafiadas por los autoritarismos, las formas de utilizar las tecnologías y la comprensión de la diversidad para la igualdad y la libertad de personas, colectivos y pueblos. En tal sentido desde diversas disciplinas nos interrogamos y planteamos la necesidad de realizar un ejercicio reflexivo y analítico para generar conciencia crítica de lo que estamos viviendo con una mirada global, regional y local. Límites y posibilidades en perspectiva, retrospectiva y prospectiva que reclaman tanto la coyuntura como el futuro.

Una de las interrogantes que están planteadas en esta cuasi detención del planeta, refiere a cómo será el día después (“nueva normalidad”) y qué cambios posibles provocará esta pandemia del siglo XXI en la humanidad. No sabemos totalmente “cuál es la realidad”, lo que sí ya se pueden visualizar tendencias que instalan lo que podrían ser escenarios de distopías, es decir, que todas las decisiones que se están tomando hoy, que son de control para poder enfrentar la pandemia, refuerzan todos los mecanismos que son desmovilizadores, por más que el aspecto virtual de las redes nos hacen creer que estamos participando como en la caverna de Platón. Por tanto deberíamos tener en cuenta que si estos escenarios se terminan consolidando tendremos en la inmediatez fenómenos autoritarios de distinto nivel, mediatizados por las estructuras democráticas formales. A la vez, en esta cuestión dialéctica de los procesos históricos está emergiendo un conjunto de prácticas y análisis que se resisten a la unidimensionalidad, se resisten a un mundo que transite hacia la desigualdad estructural ya consolidada, hacia las formas más trágicas de dominación que quizás el propio miedo generado por la dinámica de la lucha contra el coronavirus, lo habilite de forma más concreta.

En la historia tras toda pandemia hubo grandes cambios y hoy la humanidad debería aprovecharse de las capacidades adquiridas para amortiguar y minimizar los impactos negativos y disponerse a gestionar y transitar la incertidumbre con una perspectiva que permita una acumulación para la humanidad y el planeta.

A la vez la capacidad humana de la autonomía crítica, a favor de una convivencia que le permita a la humanidad transformar sus estructurase a favor de todos los pueblos, va a mantener, si se quiere, una contradicción relativa a ejes tales como: el cambio climático, el tema del rol de la ciencia y las tecnologías, la condición de la subsistencia y ahí entra el tema de las rentas básicas o los mínimos sociales, el reenfocar el desarrollo en función de los derechos económicos, sociales y culturales y ambientales. Cómo recuperar espacios públicos democratizadores y críticos como plantea la filósofa Hannah Arendt. Los escenarios que se ven hacia el futuro aún son tan contradictorios. Las decisiones que se están tomando en lo explícito tienden al cuidado, al cómo nos protegemos y en cómo nos hacemos cargo solidariamente. Se ha tomado conciencia de la necesidad de concebir la “salud planetaria” o “una sola salud”: humana, animal, vegetal y ambiental. Sin embargo, hay otras que son implícitas que tienden a reforzar el control, el autoritarismo, el disciplinamiento, la no empatía y el aislamiento. Qué rol juega el acelerado proceso de digitalización e inteligencia artificial. Habrá que ver en esa contradicción de tendencias qué mundo se va a instalar y qué aporte podemos hacer desde lo académico, el pensamiento y los compromisos en red.

El modelo de las democracias actuales, en occidente, están en crisis y ante un callejón contradictorio ante las dificultades de cómo procesar, tanto la distribución de la economía como del poder efectivo de las personas, colectivos y sectores sociales. En última instancia está en juego como se reconocen la diversidad de voces, no solo en la opinión, sino en la redistribución efectiva de recursos, reconocimiento, poder y legitimidad como “sujetos sociales” y de personas singulares en la convivencia que crea o no un relato efectivo de inclusión y universalidad en el conflicto democrático.

Algunas preguntas que emergen son ¿Cuál es el estado de las democracias hoy? ¿Cuáles son los desafíos para sostener el conflicto intrínseco que se generan en el momento actual?, tomando en cuenta el vínculo de dimensiones políticas, sociales, culturales, comunicacionales y económicas, los procesos de transformaciones tecnológicas, el impacto de la digitalización y la inteligencia artificial, como la interseccionalidad de equidades/inequidades.

Ante el autoritarismo creciente en lo político, económico, tecnológico, religioso y cultural para que la historia no sea un eterno retorno, asumiendo que es ingenua la linealidad ascendente o superadora de lo no democrático, ¿cómo analizar la realidad para aportar en el asumir las contradicciones que permita ampliar y profundizar democracia?

¿El BIGDATA aumenta la desigualdad y amenaza la Democracia?, ¿termina manipulando y quitando autonomía a personas, pueblos y naciones? ¿Cómo se conectan, o no, los aspectos digitales, la inteligencia artificial, los sistemas políticos, las realidades sociales e interseccionalidades?, Se mantendrá el objetivo progresivo del acceso igualitario y equitativo en relación a las institucionalidades democráticas para entender “la libertad” o autonomía relativa de personas, sociedades y pueblos sin caer en nuevas formas de autoritarismo? ¿En qué medida es factible “una teoría de la democracia compleja” (Innerarity, D. 2020) para gobernar el siglo XXI?

Con estas interrogantes realizamos el Diálogo Global[2],  en la que tanto las exposiciones como los comentarios[3] nos permitieron poner bajo sospecha las burbujas en las que nos movemos. Cruzar saberes, visualizar el valor de las democracias en su conflicto y complejidad.

Se visualizaron grandes desafíos, por un lado la democracia en relación a la inteligencia artificial y a los algoritmos y la inevitabilidad del “post humano” que debemos asumir desde la capacidad crítica, como desde la incorporación de la incorporación de la tecnología a la vida cotidiana. A la vez como la “bigdata”, en la medida que se construyen algoritmos unidimensionales y no dialógicos, pueden amenazar a la democracia profundizando la desigualdad o amplificando la cultura del odio y la manipulación. Lo que no sería nada nuevo. En “El Príncipe” de Maquiavelo se muestra que hay distintas tecnologías de expresión y manipulación. El desafío está en generar el sujeto crítico para que los humanos no seamos objetos de manipulación. En ese sentido se planteó como introducir en los procesos educativos el cómo poderlos manejar como sociedad, cultura y política. Se puede superar la big data, prácticas diversas e invocación en diversidad. La idea, ni las tecnologías explican toda la realidad, las redes son relativas, aunque parezcan absolutas. Todos tenemos poder y reclama de reflexividad.

Por otro las democracias que conocemos están en un cruzo de caminos, la polis y sus contradicciones de cómo se construye poder social republicano y garantista de derecho, como se resuelven las crisis. Hasta las elecciones de Bolivia se había instalado la idea que las crisis se resolvían con autoritarismo, disciplinamiento, excepcionalidad y freno a la democratización en vez de radicalizar democracia. Pero el siglo XXI reclama que ante crisis de la democracia debería haber más democracia, sin embargo el futuro inmediato aún en gran parte de América Latina es un dilema.

Finalmente si ante la demanda de diversidad (étnico/racial, género, sexual, cultural, religiosa, entre otras) se impone homogeneidad, se obtura la democracia como sistema constante de emancipación política.

No se puede generalizar, pero hay permanentes en América Latina de repúblicas y democracias limitadas y fragmentadas. Por lo que emerge la importancia del proceso social para la inclusión universal la voluntad general. La constante de construcción de instituciones. Las democracias deben incorporar capacidad reflexiva no solo en las ideas sino en la construcción social en la igualdad y la diferencia para que el habitante y la ciudadanía se apodere de los procesos.

El puzzle de la Democracia reclama de provocar el desafío de generar reflexión para no generalizar la exclusión.

La democracia es un patrimonio (material-inmaterial) acumulado por la humanidad y al mismo tiempo es una construcción parcial, inevitablemente inacabada e imperfecta, pero perfectible. Sus limitaciones reabren la apertura a los conflictos no resueltos y la posibilidad de la violencia, pero también la posibilidad de su profundización. Democracias fallidas y republicas limitadas se ven aún más impactadas en el momento actual.

Hasta hace muy poco tiempo el desafío era el desarrollar más y mejor democracia y esto significaba recorrer procesos deliberativos y participativos inclusivos y universalizables, que lograran representación equitativa para construir derechos de garantizar la igualdad en el acceso a las condiciones de la dignidad humana a todas las personas, a partir del procesamiento no violento y equitativos de los conflictos y las diferencias legítimas. Hoy las democracias aparecen desafiadas por formas directas e indirectas de autoritarismo, desigualdades, manipulación y excepcionalidad encubierta. A la vez las dimensiones políticas, sociales, económicas, culturales y tecnológicas se disocian en paradigmas unidimensionales que le quintan poder de control efectivo a los ciudadanos.

Como plantea Hannah Arendt la democracia no debe ser solo representativa, participativa y deliberativa, sino que debe ser reflexiva. Debe construir ciudadanía crítica sino la manipulación de la masa y la despersonalización serán inevitables. Arendt es pesimista, pero igual da una salida, debemos asumir un realismo crítico para superar idealismos abstractos sobre la democracia, como pesimismos de la no política.

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El autor, Nelson Villarreal Durán, es Filósofo y Cientista Político. Docente e investigador Instituto Historia de las Ideas  Facultad Derecho  Universidad de la República y  docente en  Universidad Católica del Uruguay. Integrante de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo

[1] Antecedentes: Diálogos Globalesinstancias de seminarios webinar entre académicos e intelectuales de diversas universidades e instituciones que a partir de la pandemia los convocamos para intercambiar visiones, En el marco de la RIED Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo y el Instituto de Historia de las Ideas de la Universidad de la República. Con apoyo y participación de OBSUR. a. Primer Diálogo fue sobre: “Perspectivas del impacto socio/ económico/cultural/ ambiental de la pandemia” con la participación de académicos de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México, España, Italia, Marruecos, Jordania, Israel y Uruguay y se realizó el 2 de junio de 2020. Video: https://youtu.be/LlLVl1LtodA b. El segundo Diálogo se tituló: “Desarrollo, Bienestar y Renta Básica Universal Desafíos de un nuevo paradigma ante la emergencia” y se realizó con el apoyo de CEPAL, y de la Red Temática de Estudios del Desarrollo y la Red de Renta Básica Universal de la UdelaR en el marco de la RIED. Participaron desde universidades de Brasil, Francia, México, Panamá y Uruguay, Realizado el 31 de julio de 2020.Video: https://www.youtube.com/watch?v=gK_7iaDhDx8 c. El tercer Diálogo se tituló: “Culturas, espiritualidades y subjetividades en tiempos de pandemia y después” y se realizó con Facultad de Derecho de la UdelaR y OBSUR y el apoyo de la RIED. Participaron desde de Brasil, Ecuador, España, Jordania, Panamá/CostaRica, y Uruguay, Realizado el 17 de agosto de 2020. Video: https://youtu.be/Je_VbaPOfBs

[2] La apertura estuvo a cargo de del Presidente del CONICYT  Miguel Sierra y la integrante de la Red Temática de Estudios del Desarrollo UdelaR del Centro Universitario de Tacuarembó, Amalia Stuhldreher, quienes situaron la necesaria interdisciplinaridad que reclama el aporte académico y social de construir democracia. Video ver en: https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=J_8lFV6t_L0

[3] Expositores:  filósofo español Daniel Innerarity, Historiador y Cientista Político Gerardo Caetano de Uruguay, Historiadora – Universidad de Costa Rica/ Diana Senior Comentaristas:  el abogado de Brasil Melillo Denis Do Nascimiento , la socióloga Virginia Alonso de Ciudadanía Digital (MIEMUruguay), la cientista social y periodista argentina Natalia Aruguete

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