Los olvidados

Hay un barrio en la ciudad de Montevideo que se llama Marconi, en honor al italiano Guglielmo Marconi (1874 – 1937), un ingeniero, empresario e inventor, conocido por sus estudios sobre la radiotransmisión a larga distancia, la ley de Marconi, así como por el desarrollo de un sistema de telegrafía sin hilos.

Sin embargo, si uno hace el ejercicio de preguntarle a un montevideano o montevideana qué piensa cuando le dicen “Barrio Marconi”, otro tipo de ideas van a surgir. Lo mismo si uno busca Marconi en Internet. Algunas entradas serán sobre el italiano de la radiotransmisión, pero muchas tendrán que ver con noticias policiales como: “Así fueron los disturbios en Marconi”; “Tiroteo el lunes en el Marconi”; “Sobre el barrio Marconi y las promesas incumplidas”; “Marconi, la favela de Montevideo”; “Marconi 40 años entre la mierda”. El barrio Marconi es un barrio en la periferia de Montevideo, identificado como zona roja, estigmatizado por los medios y por la sociedad uruguaya. Es considerado por la prensa y la policía como el barrio más peligroso de Montevideo, desde aproximadamente el año 2010.

Los Olvidados es una película documental que se estrenó el pasado 3 de mayo, que intenta derribar o al menos cuestionar esta imagen del barrio que tenemos los uruguayos. Aníbal González (Don Cony) y su hermano Christian González (Kitty) son jóvenes que nacieron y se criaron en el barrio.

El documental comienza con noticias policiales del año 2012 en que un joven del Marconi es asesinado por la policía, y culmina en el año 2016 con la muerte de otro joven en similares circunstancias. En el medio de ambos hechos que quieren mostrar una continuidad, un devenir violento y miserable que parece reiterarse, está la cotidianeidad de estos dos hermanos. Mostrando las carencias del barrio vividas diariamente, pero también los anhelos y sueños de estos dos jóvenes cuya pasión es la música e intentan desarrollar su arte en un contexto hostil.

Los hermanos sufren las consecuencias de la pobreza, tuvieron que empezar a trabajar ni bien terminaron la escuela. Sus jornadas son largas y sacrificadas. Vemos sus condiciones de vida, su vivienda, mucha precariedad. Pero todo se presenta desde la vida de ellos, el documental filma su cotidianeidad, no están ellos contando sus limitaciones y penurias, éstas son el contexto, el mar de fondo de toda la historia.

Don Cony y Kitty quieren con su música, el hip hop y el rap, por un lado, denunciar lo que pasa en el barrio. La falta de condiciones básicas, la ausencia del estado, la violencia de la policía. Por otro lado, denuncian la estigmatización del barrio, cómo lo ven “los de afuera”. Sin embargo, toda esta dolorosa denuncia tiene un tinte positivo, de que el barrio está unido, que vale la pena lucharla, que puede ser más. Esta es también la perspectiva del documental, tiene una mirada optimista, esperanzadora, en medio de la desolación. Una esperanza realista, que busca denunciar lo que está mal y las condiciones indignas en que viven estas personas. Pero esperanza al fin, es decir, que la última palabra es de luz, de resurrección.

Esta película documental fue dirigida por Agustín Flores, con todo el equipo de Trapecistas. Agustín es comunicador y trabaja en la Usina Cultural Casavalle desde el 2011. Este equipo, si bien no es del barrio, está relacionado y se ha ganado un lugar. La película se grabó durante seis años y pretende, en la misma sintonía que las canciones de Don Cony y Kitty, mostrar a los que son de afuera la esencia del barrio. Si bien la violencia existe, y en el documental se palpa, también se intenta contar otra realidad.

¿Por qué es importante mostrar esta cara del Marconi? Es más fácil pensar el primer barrio Marconi, porque es más fácil evadir la responsabilidad que tenemos como ciudadanos y humanos que viven en Montevideo. Es más fácil el barrio de la violencia y los asesinatos para generar un muro y desentendernos. Sin embargo, el barrio olvidado por el estado, que muchas veces no tiene recursos tan básicos como luz y agua, que le faltan espacios verdes y canchas recreativas para sus jóvenes, que es tan estigmatizado que integra un círculo vicioso donde no puede mejorar, donde vive un Anibal que no tiene casi oportunidades y sin embargo persigue sus sueños, es un barrio que nos interpela, que no nos deja mirar al costado.

El arte juega un rol muy central en esta película. Y el arte puede llegar a jugar un rol importante en la búsqueda de un cambio y mejora para el barrio. Esta Usina Cultural Casavalle es parte de una política pública que genera centros regionales equipados con salas de grabación musical y producción audiovisual. Allí se encontró el equipo de dirección de la película con sus dos protagonistas. «Yo soy Marconi» es un tema producido y grabado en la Usina Cultural Casavalle.

Desde Marx en adelante, los estructuralistas piensan que el arte es producto de la estructura, por tanto es secundario, no es donde tiene que darse la transformación. A nivel de políticas públicas, también se puede considerar secundario, es más importante solucionar aspectos más básicos como vivienda, educación, salud. Sin embargo, el documental parece invertir estas prioridades, donde el arte de Don Cony, expresarse musicalmente, es una válvula de escape de la cotidianeidad y una herramienta de denuncia. El arte es superestructura, es producto de la estructura social, pero a su vez puede transformarla.

Por otro lado, el reconocimiento tiene que venir con redistribución, como Nancy Fraser bien nos ha enseñado. La estructura circular del documental quiere dejar en claro que las cosas se están repitiendo y se van a seguir repitiendo si seguimos en el mismo abordaje, como explica Don Cony en la entrevista final en un programa de televisión: “Es un resentimiento que explota, y que explota cada tanto. Por las condiciones en las que se vive en el barrio”. En una entrevista luego del estreno de la película, el protagonista avisa que está sin trabajo y que se lo tenga en cuenta. Es decir, no podemos dejar de lado la discusión sobre la falta de oportunidades y romantizar el barrio. Sigue habiendo denuncia y es imprescindible que haya mejoras.

El barrio vive una situación crítica y crónica a nivel de necesidades básicas. En el documental vemos una reunión de concejales del barrio, otros protagonistas importantes, haciendo esfuerzos por conseguir agua potable. Vemos falta de luz eléctrica también. Casas muy precarias. Todo esto como un fondo cotidiano, un contexto complejo, en el que se desenvuelven los protagonistas.

Los olvidados son los del barrio Marconi, que después de sus 30 segundos de fama en que los medios entrevistan a Don Cony, el vocero del barrio, cada vez que hay un hecho violento y él insiste en que eso no es el Marconi. Por eso esta vez quisieron adelantarse a estos hechos y al tren fugaz de la fama y mediante la película logran ellos poner al Marconi en los medios. Podemos ver en la búsqueda de internet unas nuevas entradas “El documental sobre el barrio Marconi”; “Yo soy Marconi”; “La voz del Marconi”; “Los Olvidados, un documental que muestra la otra realidad del Marconi”. Así que quizás el arte efectivamente esté haciendo lo suyo por denunciar y cambiar esta realidad.

 

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https://www.elpais.com.uy/informacion/asi-disturbios-marconi.html

https://www.teledoce.com/telemundo/policiales/tiroteo-del-lunes-en-marconi-responde-al-asesinato-de-un-joven-este-domingo-en-la-zona/

https://nuevatrinchera.wordpress.com/2012/10/15/uruguay-marconi-la-fabela-de-montevideo/

https://www.carasycaretas.com.uy/sobre-el-barrio-marconi-y-las-promesas-incumplidas/

https://www.elobservador.com.uy/marconi-40-anos-la-mierda-n234920

https://www.elpais.com.uy/que-pasa/don-cony-rapero-voz-marconi.html

https://www.portaltnu.com.uy/video.php?vid=4401

https://www.youtube.com/watch?v=6Ve8obdjCmI

https://ecos.la/UY/10/5Sentidos/2018/04/21/22701/los-olvidados-un-documental-que-muestra-la-otra-realidad-del-marconi/

https://www.youtube.com/watch?v=Us95E6YBEVY

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